La apendicitis es un cuadro en el que se produce una inflamación del apéndice, una pequeña estructura en forma de gusano que se encuentra al final del intestino delgado. Es uno de los cuadros más temidos por parte de los padres ya que se trata de una urgencia real, quirúrgica, y cuya asistencia no conviene nunca demorar por el riesgo de complicaciones.
Es un cuadro raro en los menores de 2 años (donde sí es más frecuente la invaginación intestinal) y desde luego es excepcional en menores de 1 año. La edad en la que es más fácil ver este cuadro en la infancia es en el rango comprendido entre los 6 y los 12 años.
El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.
Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.
Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.
El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.
En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.
Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.
El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.
La caries dental es una enfermedad que produce una destrucción localizada y progresiva de un diente. Existen numerosos factores que la pueden producir o facilitar su producción.
La incidencia de esta patología suele reducirse en los sitios donde mejoran los hábitos higiénicos y sobre todo los preventivos, siendo uno de los que más ayuda la educación en hábitos de higiene dental desde muy temprana edad, como el uso de pasta de dientes incluso en bebés.
Las caries se producen por muchas causas. Existe una predisposición genética, de forma que hay niños que tienen los dientes con mayor predisposición a hacerlas. La flora bucal (los gérmenes normales que hay en la boca) son un factor fundamental para que se produzca, ya que un determinado grupo de ellas viven en medios ácidos y se adhieren al esmalte, sobre todo si existen azúcares que facilitan la adhesión de estas bacterias.
La intolerancia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción adversa del organismo del niño frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque en este caso no es una alergia, como sí ocurre en el cuadro de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Los cuadros de intolerancia son relativamente frecuentes y en general tienen buen pronóstico y evolución.
Por qué se produce intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
No se conoce realmente por qué se produce este cuadro de reacción frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque parece que el mecanismo no es el de una alergia. Parece ser que el intestino del lactante podría estar inmaduro (poco desarrollado), lo cual permitiría el paso de proteínas grandes de leche de vaca mal digeridas. Estas proteínas, al entrar en contacto con el sistema inmunológico del niño, generarían una respuesta defensiva.
La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción que produce el sistema defensivo del niño frente a la leche de vaca. Son relativamente frecuentes entre la población infantil y por ese motivo el diagnóstico debe estar siempre confirmado, no siendo válida la mera sospecha por parte de los padres. Siempre se debe acudir a un pediatra para la realización de un estudio. No es raro encontrarla en niños que tienen el antecedente de dermatitis atópica moderada o severa.
Se debe a que ciertas proteínas que están contenidas en la leche de vaca son reconocidas como extrañas por el sistema inmunológico (defensivo) del niño, que fabrica una serie de sustancias denominadas anticuerpos con el fin de defenderse de ellas. El problema es que además se desencadena una respuesta defensiva e inflamatoria que puede ser muy perjudicial para el niño. A veces predispone a padecerla la introducción temprana de la leche artificial o los cuadros de gastroenteritis previos a esta introducción.
Los vómitos son la expulsión brusca del contenido del estómago del niño. En la mayoría de los casos se relacionan con procesos benignos y son muy limitados en el tiempo, pero el hecho de que a veces pueden relacionarse con procesos más graves hace que sean un motivo frecuente de consulta. Afortunadamente en la mayoría de los casos su origen está en cuadros con buen pronóstico.
El mayor riesgo de los vómitos reside en los lactantes, ya que pueden deshidratarse con facilidad.
Los vómitos son el resultado de una contracción refleja de varios músculos abdominales, acto que esrá coordinado por una zona específica del tronco del encéfalo, localizada concretamente en el bulbo raquídeo. Esta zona produce el vómito como respuesta a una serie de estímulos muy diferentes, que pueden ser muy frecuentes a lo largo de toda la edad infantil.
Las úlceras en la mucosa oral (estomatitis, aftas ó llagas) se producen como consecuencia de una inflamación de la mucosa de la boca (llamada estomatitis). Las úlceras, aftas o llagas son lesiones que pueden aparecer en cualquier localización dentro de la mucosa oral. Existen factores que determinan y predisponen a su aparición.
Las estomatitis pueden tener diversos orígenes, de los cuales los más frecuentes son los infecciosos, generalmente los virus, como el virus del herpes simple tipo I, muy frecuente en la edad infantil. En las aftas no está tan claro el origen, aunque se cree que puede deberse a una serie de factores como estrés, déficit de ciertas vitaminas, variaciones hormonales en los adolescentes o incluso faltas leves o moderadas de higiene oral.
La lactancia materna es el alimento fundamental para el recién nacido, siendo además casi insustituible durante los 6 primeros meses de vida al niño. Uno de sus mayores beneficios es precisamente que ayuda al desarrollo cerebral del niño, por lo que se aconseja darla durante todo el tiempo posible, y como mínimo los 6 primeros meses de vida.
Sus ventajas son innumerables, y entre ellas destacan el que fomenta la relación y el vínculo afectivo entre madre e hijo; se adapta a las necesidades del niño, ya que su composición va variando conforme avanza el tiempo e incluso dentro de cada toma; otorga protección frente a muchas enfermedades, por paso de anticuerpos de la madre al niño; también protege frente a procesos como alergias, asma o la muerte súbita del lactante; por último, tiene menos riesgo de sufrir contaminación bacteriana o por otros gérmenes que los biberones preparados con leche artificial.
Las mejores profesionales para resolver la mayoría de las dudas suelen ser las matronas, que además suelen estar muy accesibles, especialmente en los centros de salud donde disponen de ellas. Con las matronas es fácil no solo resolver dudas sino comprobar si se hacen bien las tomas (suelen observar la técnica de la toma en las madres con problemas) y por supuesto asistir a grupos o charlas de ayuda que se organizan en los mismos centros de salud.
En este post se explica cuándo comenzar, consejos para realizar una técnica adecuada, sobre los horarios y la duración de las tomas o cómo manejar los primeros días y las semanas de después. También se comenta la higiene de las mamas y las recomendaciones que deben tener en cuenta las madres sobre su propia alimentación. Por último se comentan los problemas que pueden surgir durante la lactancia, separándolos en frecuentes, leves y por supuesto en graves, tratando incluso las (escasas) situaciones en las que podría estar contraindicada la lactancia materna.
La conjuntivitis es una inflamación que se produce en la conjuntiva del ojo, que es una capa que recubre la parte blanca de este órgano y la cara interna de los párpados. Aunque en la mayoría de los casos es un cuadro leve siempre debe ser valorada por un profesional ya que algunas, asociadas a determinados síntomas, pueden constituir casos de mayor entidad. También existen casos más específicos, como los que se producen en los recién nacidos.
La mayoría de los casos están producidos por infecciones en general leves. Estas infecciones pueden estar originadas por bacterias ó virus. La forma de contagio suele ser por contacto entre los propios niños, ya que el escozor hace que se toquen los ojos continuamente y de sus manos los gérmenes pueden pasar a las manos de otros niños. A veces las secreciones contaminadas acompañan a los estornudos.
Otras conjuntivitis son de origen alérgico, por contacto con determinados productos (químicas) o por traumatismos o roces en la zona.