Archivo de la categoría: Escolares

Cefalea (dolor de cabeza) en niños.

La cefalea es el nombre que se asigna al dolor de cabeza. Es un proceso que puede presentarse a cualquier edad, pero precisamente por este motivo puede ser reflejado de forma muy diferente en niños de diferentes edades.

Es un síntoma que suele preocupar mucho a la familia del niño pero que puede ser muy común en determinados procesos, como por ejemplo ante cualquier cuadro febril, aunque es cierto que solo suelen referirla los niños mayores de dos o tres años, siendo bastante difícil que la relaten los que son menores de esa edad.

La importancia reside en distinguir si la cefalea puede ser considerada como normal en el contexto del niño (suelen ser la mayoría) o bien está causada por un proceso o problema que debe ser estudiado de forma urgente (afortunadamente mucho menos frecuente).

Una cefalea aguda es aquella en la que el comienzo es relativamente brusco y suele ceder en horas (lo normal) o en pocos días.

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Urticaria y angioedema

Las urticarias son cuadros en los que una alergia se manifiesta en la piel en forma de reacción, como puede ocurrir por ejemplo al consumir determinados alimentos ó fármacos. En el caso de que el contacto sea local (es decir, la sustancia o alergeno contacte con una zona determinada de la piel), la reacción normalmente suele estar localizada en esa zona. En los casos en los que una urticaria dura más de seis semanas entonces se puede hablar de un cuadro crónico, al que puede ir asociado el angioedema.

Se producen, además de por alimentos, fármacos o múltiples sustancias que se pueden ingerir o introducir en el organismo (por ejemplo, mediante cremas, inyecciones o goteos), también por frío, presión, luz solar e incluso el agua. Hay un tipo especial, denominadas colinérgicas, en las que la urticaria se produce cuando el niño hace ejercicio, se baña con agua caliente o al contacto con el sudor.

El mecanismo es siempre el mismo, una reacción de la piel frente a un estímulo que le genera una reacción exagerada de defensa, al ser considerado como nocivo por el organismo.

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Otitis media serosa en niños.

Las otitis son uno de los cuadros más frecuentes en pediatría y pueden verse a casi cualquier edad, aunque son más frecuentes en niños en edad preescolar y escolar.

Contrariamente a lo que se piensa, no todas duelen ni presentan los mismos síntomas ni riesgos de complicaciones. En este post se tratan las denominadas otitis medias serosas.

La otitis media serosa —también llamada otitis media con exudado crónico, secretora o con derrame— es un cuadro en el que lo característico es la acumulación de líquido en el oído medio de forma persistente.  El origen del cuadro reside en la acumulación de líquido en uno o ambos oídos medios de forma persistente.

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Otitis media en niños.

Las otitis son uno de los cuadros más frecuentes en pediatría y pueden verse a casi cualquier edad, aunque son más frecuentes en niños en edad preescolar y escolar. Contrariamente a lo que se piensa, no todas duelen ni presentan los mismos síntomas ni riesgos de complicaciones. En este post se tratan las denominadas otitis medias.

La otitis media es una inflamación en la porción media del oído, es muy frecuente en la edad infantil, y suele haber presencia de un exudado (o líquido) en el oído medio y que se caracteriza por la presencia de dolor. En general es más frecuente en niños que están en contacto cercano con otros (guardería, colegio, campamentos) y en hijos de padres fumadores. Se considera otitis media crónica en caso de que dure más de tres meses.

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Conjuntivitis en lactantes y niños.

La conjuntivitis es una inflamación que se produce en la conjuntiva del ojo, que es una capa que recubre la parte blanca de este órgano y la cara interna de los párpados. Aunque en la mayoría de los casos es un cuadro leve siempre debe ser valorada por un profesional ya que algunas, asociadas a determinados síntomas, pueden constituir casos de mayor entidad. También existen casos más específicos, como los que se producen en los recién nacidos.

La mayoría de los casos están producidos por infecciones en general leves. Estas infecciones pueden estar originadas por bacterias ó virus. La forma de contagio suele ser por contacto entre los propios niños, ya que el escozor hace que se toquen los ojos continuamente y de sus manos los gérmenes pueden pasar a las manos de otros niños. A veces las secreciones contaminadas acompañan a los estornudos.

Otras conjuntivitis son de origen alérgico, por contacto con determinados productos (químicas) o por traumatismos o roces en la zona.

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Otitis externa en niños.

Las otitis son uno de los cuadros más frecuentes en pediatría y pueden verse a casi cualquier edad, aunque son más frecuentes en niños en edad preescolar y escolar. Contrariamente a lo que se piensa, no todas duelen ni presentan los mismos síntomas ni riesgos de complicaciones. En este post se tratan las denominadas otitis externas.

La otitis externa es una inflamación de la parte más externa del oído del niño. Es un cuadro muy frecuente en la edad infantil.

Hay muchas causas que pueden producirla. Entre las infecciosas se encuentran las otitis bacterianas y las micóticas (por hongos). También hay cuadros producidos por reacciones locales, como las eccematosas.

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Alergia (o rinitis alérgica) en niños.

Uno de los síntomas más frecuentes de la alergia, tanto que ambos cuadros se suelen mezclar de forma indistinta, es la presencia de rinitis alérgica. Es un síntoma muy frecuente en la infancia.

La rinitis alérgica produce una inflamación de la mucosa nasal, es decir, del revestimiento interno de la nariz, y produce unos síntomas muy frecuentes y típicos en los niños que la padecen, como son la congestión nasal, aumento de la secreción de mucosidad por la nariz, picores, estornudos e inflamación de las conjuntivas de ambos ojos.

Estos síntomas y la enfermedad de por sí no tienen por qué ser graves pero en determinados momentos pueden incrementarse e impedir al niño desarrollar su vida normal.

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Tos ferina (y cuadro pertusoide) en lactantes y niños.

La Tos Ferina es un cuadro infeccioso caracterizado por accesos de tos severos. El agente productor es una bacteria denominada Bordetella pertussis, que se contagia a través de las secreciones respiratorias de niños o adultos que padecen la enfermedad.

En muchos casos el origen de los casos son adolescentes y adultos ya que la inmunidad que genera la vacuna va decayendo con el tiempo y en los niños mayores puede aparecer como un cuadro catarral más. Es muy contagioso y es una enfermedad frecuente en los niños pequeños: la mayoría de casos se ve en los menores de cinco años, especialmente en los primeros meses de vida.

En muchos casos se producen cuadros «leves» o formas atípicas, que se denominan cuadro pertusoide. Esto se debe en gran parte al uso de la vacuna, que protege a los niños a los que se le ha puesto. Sin embargo, incluso estos cuadros más leves pueden suponer un problema en el caso de que se den en lactantes, sobre todo si son de corta edad (especialmente los menores de un año de vida).

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Estrabismo (ojo bizco) en niños.

El estrabismo consiste en un defecto de alineación de los ojos de manera que no enfocan la misma imagen. El más frecuente en la edad infantil es el denominado concomitante, en el que el grado de desviación no se afecta con la dirección de la mirada.

No se sabe exactamente la causa de por qué se produce el estrabismo, sobre todo en los casos en los que se ven en niños pequeños, como los lactantes. Existe un componente genético en estos casos ya que es frecuente que haya casos de antecedentes familiares.

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Ojo vago (ambliopía) en niños.

El ojo vago (o ambliopía) consiste en la disminución de la visión en un ojo. Hay casos raros en los que la ambliopía puede ser en ambos ojos. Suele estar producida por cualquier defecto de la visión moderado o severo en un ojo durante la infancia precoz. Esto hace que el cerebro tienda a anular las imágenes que le llegan del ojo que no enfoca correctamente. Si se perpetúa esa situación entonces el ojo puede llegar a atrofiarse perdiendo la capacidad visual.

Se puede producir por cualquier problema que altere la visión en el ojo. Entre los problemas que pueden producir esto están las alteraciones de la refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo); los problemas de convergencia ocular (estrabismo); los problemas en los que hay privación de la imagen (cataratas, opacidades oculares, caídas del párpado, etc).

En este post se explica en qué consiste y cómo detectar o sospechar un ojo vago de forma precoz, algo que mejora considerablemente el pronóstico, ya que se benefician mucho de un tratamiento precoz.

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