Signos de alerta en recién nacidos y lactantes.

Ante un recién nacido (edad inferior a treinta días de vida) o un lactante pequeño (los menores de un año) casi todo son dudas. Uno de los mayores temores consiste precisamente en que el pequeño pueda padecer una infección, desde un simple «resfriado» (que generalmente suelen ser los estornudos normales que tienen todos los recién nacidos) hasta un cuadro potencialmente serio, que generalmente se suele sospechar porque los padres notan al niño caliente. En este post se explica cuál es la temperatura normal de los recién nacidos y por qué no se deben abrigar en exceso, algo tan perjudicial como no abrigarlos en absoluto.

También se explica que es raro que un recién nacido tenga fiebre, por lo que se detallan los síntomas que sí pueden ser indicativos de una infección o un cuadro y, ante los cuales, siempre se debería acudir a un servicio de urgencias hospitalario.

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Ojo vago (ambliopía) en niños.

El ojo vago (o ambliopía) consiste en la disminución de la visión en un ojo. Hay casos raros en los que la ambliopía puede ser en ambos ojos. Suele estar producida por cualquier defecto de la visión moderado o severo en un ojo durante la infancia precoz. Esto hace que el cerebro tienda a anular las imágenes que le llegan del ojo que no enfoca correctamente. Si se perpetúa esa situación entonces el ojo puede llegar a atrofiarse perdiendo la capacidad visual.

Se puede producir por cualquier problema que altere la visión en el ojo. Entre los problemas que pueden producir esto están las alteraciones de la refracción (miopía, hipermetropía, astigmatismo); los problemas de convergencia ocular (estrabismo); los problemas en los que hay privación de la imagen (cataratas, opacidades oculares, caídas del párpado, etc).

En este post se explica en qué consiste y cómo detectar o sospechar un ojo vago de forma precoz, algo que mejora considerablemente el pronóstico, ya que se benefician mucho de un tratamiento precoz.

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Dermatitis atópica en lactantes y niños.

La dermatitis atópica es una inflamación de la piel que se suele ver con frecuencia en los lactantes, especialmente si tienen la piel seca. Suele tener un componente genético por lo que suele haber antecedentes familiares. Es una de las dermatitis más habituales y es muy bien conocida por muchas madres, pues afecta a un gran número de lactantes y niños menores de dos años.

En general se piensa que el origen es genético ya que suele haber antecedentes familiares en los niños afectados. Algunos componentes ambientales la pueden desencadenar en los niños con predisposición genética. El problema reside en que el sistema defensivo del niño reacciona de forma exagerada frente a sustancias que en general no deberían producirle ninguna reacción.

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Astigmatismo en niños.

Los defectos de la refracción son aquellos en los que la luz que entra en el ojo no se enfoca adecuadamente en la retina, que es la capa del fondo que percibe las imágenes que el ojo capta. El astigmatismo se produce porque la imagen que entra en el ojo se forma de una manera extraña.

Esto puede ocurrir porque la esfera del ojo tiene formas que no son normales (o aberrantes) y existen diferentes zonas de enfoque en el ojo. Esto hace que se puedan generar imágenes imposibles de enfocar por el ojo cuando el objeto está a una determinada distancia. El astigmatismo se puede combinar con la presencia de miopía o hipermetropía.

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Retraso simple del lenguaje en niños.

El retraso simple del lenguaje consiste en un leve retraso en la adquisición del lenguaje sin que haya una patología o causa que lo justifique. Es el trastorno del lenguaje más frecuente en la edad infantil y es muy habitual.

No se conoce la verdadera causa de por qué se produce aunque parece que existe un componente hereditario ya que suele haber antecedentes en la familia del niño que lo padece. Parece que un cierto porcentaje de estos niños asocian otros cuadros, como un trastorno de déficit de atención por hiperactividad. En este post se explica en qué consiste, cómo se diagnostica y, sobre todo, se insiste en la prevención, ya que esta es muy sencilla de llevar a cabo y puede evitar un enorme número de problemas con el paso del tiempo.

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Golpe de calor en niños.

Se suele considerar que existe un golpe de calor si la temperatura corporal pasa de los 41ºC. Esto se produce cuando aparece un aumento brusco de la temperatura corporal, generalmente por fallo de los sistemas de eliminación de calor, como la aparición de sudor. Es un cuadro que se puede ver en niños que se dejan en el interior de un vehículo expuesto al sol y sin aire acondicionado, pero también en niños (especialmente los muy pequeños) a los que se lleva excesivamente abrigados sin dar opción a que puedan realizar una adecuada transpiración. Esto sucede cuando por ejemplo se arropa en exceso a un recién nacido, sobre todo en los meses más calurosos del año.

En este post se explica cómo se puede sospechar la presencia de un golpe de calor, la actuación que hay que llevar a cabo en el momento en que se crea que se está dando y, sobre todo, se dan una serie de consejos para reducir el riesgo de su aparición, aspecto fundamental, ya que no todos los casos se deben a dejar niños encerrados en el interior de un vehículo. También es frecuente que se de en niños que se dejan expuestos al sol o lactantes pequeños con cantidades excesivas de ropa y mantas.

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Trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH) en niños.

El Trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurológico relativamente frecuente en la edad infantil y que suele sospecharse con facilidad en el que niño presenta una serie de comportamientos muy llamativos entre los que destacan la falta de atención y la inquietud.

No está claro a qué porcentaje de la población infantil puede afectar, ya que se barajan cifras entre el 2 y el 10%, aunque esto lógicamente depende de qué síntomas se consideren para hacer el diagnóstico y cómo se haya realizado el estudio. En general predomina la falta de atención y un importante componente de impulsividad. El mayor riesgo de esta enfermedad reside en los niños que puedan no estar diagnosticados ya que potencialmente se puede tratar. Además es importante porque se puede relacionar con otros procesos de orden psicológico.

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Defectos de la vista. Miopía e hipermetropía, en niños.

Los defectos de la refracción son aquellos en los que la luz que entra en el ojo no se enfoca adecuadamente en la retina, que es la capa del fondo que percibe las imágenes que el ojo capta.

La miopía ocurre porque la imagen que entra en el ojo se forma por delante de la retina. Esto puede ocurrir porque el ojo es grande o porque las estructuras delanteras del ojo (la córnea y el cristalino) enfocan la imagen delante de la retina en vez de hacerlo sobre ella. La hipermetropía sucede porque la imagen que entra en el ojo se forma por detrás de la retina. Esto puede ocurrir porque el ojo es pequeño o porque las estructuras delanteras del ojo (la córnea y el cristalino) enfocan la imagen detrás de la retina en vez de hacerlo sobre ella. La hipermetropía es muy frecuente en la infancia y se produce de forma casi normal.

En este post se explica cómo detectar cuándo un niño presenta defectos de la visión a través de los síntomas que suelen producirse y las complicaciones que pueden darse en el caso de que no se traten o el tratamiento no se adecuado. También se dan unas nociones sobre el diagnóstico y unos consejos sobre cómo prevenir su aparición.

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Fracaso y retraso escolar en niños.

El fracaso o dificultad escolar es un retraso constatado en el aprendizaje escolar en un niño en el que aparentemente no hay un motivo que lo justifique, de al menos dos años con respecto a sus compañeros. Hay ocasiones en que el niño, aún no teniendo retardo ni fracaso escolar, se esfuerza por debajo de su capacidad intelectual.

Aunque hay muchos niños que tienen un ligero o moderado retraso en el aprendizaje, en muchos de esos casos existen causas que pueden justificar dicha dificultad, como enfermedades de base (algunas de ellas tan comunes como los defectos de la vista) o problemas en el entorno social o familiar que les impiden rendir al mismo nivel que sus compañeros.

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Fracturas en la infancia

Las fracturas son lesiones en las que se altera la continuidad de los huesos. Hay muchos tipos y formas de producción de facturas, que además dependen en gran medida de la edad del niño.

Lo normal es que los lactantes y los niños en edad preescolar no tengan fracturas a pesar de que suelen sufrir a veces traumatismos de cierta consideración. En la edad escolar empieza a aumentar la incidencia, que llega a su máximo alrededor de la pubertad, para bajar de nuevo a partir de ahí. Las zonas que con más frecuencia se fracturan se localizan en los brazos: muñeca, mano y codo.

En este post se explica cómo se pueden producir las fracturas, los síntomas que pueden verse y, sobre todo, los diferentes tipos que existen en función de su gravedad o si son abiertas o cerradas, lo que indicará la rapidez de la atención que pueda necesitar el niño. También se comentan las diferentes posibilidades que existen con respecto al tratamiento, las complicaciones que pueden surgir (algunas de ellas pueden llegar a ser serias, como el síndrome compartimental) y por supuesto qué medidas se pueden tomar para intentar prevenir su aparición.

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