Archivo de la categoría: Preescolares

Insuficiencia cardíaca en niños.

La insuficiencia cardíaca en pediatría siempre es un cuadro severo y por lo tanto es estudiado a fondo, cuando se diagnostica. Se produce porque el corazón no es capaz de cumplir la misión de bombear sangre para responder a las necesidades del organismo, y esto en edad infantil suele suceder como consecuencia de enfermedades que residen en el propio corazón, como malformaciones, arritmias, problemas en las válvulas del corazón o enfermedades del músculo cardíaco.

También puede deberse a otros cuadros, como hipertensión arterial, anemias severas o por enfermedades reumáticas o renales que terminen afectando al corazón. Por eso, una posible insuficiencia cardíaca en pediatría siempre es un tema serio y que suele ser estudiado por un equipo de profesionales.

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Hipotiroidismo adquirido en edad infantil.

El hipotiroidismo adquirido consiste en un déficit de hormona tiroidea que se desarrolla a lo largo de la infancia. En caso de que se presente al nacimiento se considera un cuadro primario o congénito. Hay varias causas que pueden producir hipotiroidismo adquirido en la infancia. Las más frecuente con diferencia es el déficit de yodo en la dieta, una causa que debería estar erradicada y que sin embargo sigue produciendo hipotiroidismo en muchos países, tanto en vías de desarrollo como desarrollados. Otros procesos que pueden producir hipotiroidismo adquirido son las enfermedades autoinmunes, las infecciones víricas o bacterianas del tiroides, algunos traumatismos o incluso tumores en el tiroides o en determinadas zonas del cerebro, aunque estas últimas causas son muy raras en la infancia. El hipotiroidismo sí es más frecuente en niños que padecen síndrome de Down o de Turner.

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Nuevas normas (octubre de 2015) para llevar a los niños en el coche.

La seguridad de los niños en su entorno habitual y la prevención de accidentes de tráfico en edad infantil son dos temas muy serios y que cualquier padre debe conocer. Pero en relación al segundo, y en concreto en lo que respecta a las normas de seguridad en niños, hay que recordar que estas son cambiantes. De hecho, y siguiendo lo marcado en el Real Decreto 667/2015, de 17 de julio de 2015, el 1 de octubre de este año se han actualizado estas normas, con una serie de pequeñas —pero importantes— modificaciones que afectan a cómo deben viajar los menores en los vehículos. ¿Quieres conocer cuáles son?

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Hipotiroidismo primario, congénito o del recién nacido.

El hipotiroidismo primario, congénito o del recién nacido consiste en un déficit de hormona tiroidea que está presente al nacimiento, y por eso se llama congénito. Puede ser perenne pero algunos de estos cuadros, sin embargo, son transitorios y están relacionados con factores maternos. Y en otras ocasiones el hipotiroidismo se desarrolla en etapas posteriores de la vida, por lo que entonces son denominados adquiridos.

Por qué se produce el hipotiroidismo congénito.
El hipotiroidismo congénito está presente al nacimiento y se puede deber a una malformación de la glándula tiroides, a un problema en la síntesis de la hormona o bien a un problema transitorio debido a un factor materno, como por ejemplo el consumo de ciertos fármacos o el paso de anticuerpos maternos antitiroideos al feto durante el embarazo. Las malformaciones del tiroides o los problemas en la síntesis de hormona son procesos para toda la vida, y suelen tener un origen genético. Por el contrario, los transitorios remiten cuando el niño elimina el factor materno, como el fármaco o los anticuerpos procedentes de la madre que hayan podido pasar a través de la placenta.

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Hipervitaminosis D (ingesta excesiva de Vitamina D en niños).

La hipervitaminosis D consiste en un exceso de vitamina D en el organismo. La vitamina D es una sustancia necesaria para vivir, que se sintetiza en las células de la piel con la ayuda del sol. Este proceso de síntesis es más lento en las personas morenas y es menos eficaz durante el invierno, al haber menos luz solar. Los lactantes suelen tener sus necesidades cubiertas durante los primeros meses de vida ya que han recibido y almacenado vitamina D durante su vida fetal, procedente de la madre. Sin embargo, aunque las leches artificiales suelen contener suplementos de esta vitamina, la leche de la madre suele ser deficitaria, y por eso la Asociación Española de Pediatría recomienda dar un suplemento extra a los niños que están alimentados de forma exclusiva con lactancia materna. Pero en algunos casos, y sobre todo en niños mayores, es posible que se realice una ingesta excesiva.

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Hipervitaminosis A (ingesta excesiva de vitamina A en niños).

La hipervitaminosis A consiste en un exceso de presencia de vitamina A en el organismo. La vitamina A es un nutriente de los llamados esenciales, es decir, de los que necesitamos ingerir para vivir, y que solo puede ser sintetizada por las plantas, en forma de los denominados carotenos, tan presentes en los tomates o en las zanahorias. También la ingerimos en los cereales y las verduras, con la carne e incluso con los lácteos.

Esta vitamina, al igual que otras muchas, es liposoluble, es decir, se disuelve en grasa, y para que se absorba en el organismo bien debe ir acompañada de una proporción adecuada de proteínas y grasas en la dieta. Sin embargo, y precisamente al ser liposoluble, puede acumularse con facilidad en el organismo, donde existen gran cantidad de grasas que pueden hacer de almacén, en caso de que se ingiera en exceso. Y eso es algo que puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas, que en algunas ocasiones se usan de forma inadecuada, dándolos sin necesidad o en una cantidad excesiva, a pesar de las precauciones que se señalan en los prospectos.

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Hipertiroidismo y enfermedad de Graves-Basedow en niños.

El hipertiroidismo consiste la presencia de un exceso de hormona tiroidea. Es una enfermedad poco habitual en la edad infantil, aunque existen múltiples causas que pueden producirla. En los recién nacidos puede verse en los casos hereditarios o en los hijos de madres con enfermedad de Graves-Basedow, que pueden recibir anticuerpos procedentes de la madre que estimulan el tiroides. Estos suelen desaparecer espontáneamente aunque deben ser controlados hasta su remisión completa. Y en los niños mayores la causa más frecuente es la enfermedad de Graves-Basedow, aunque otros casos pueden estar producidos por otros procesos.

El hipertiroidismo por enfermedad de Graves-Basedow.
Esta una enfermedad en la que el sistema defensivo del niño produce defensas contra su propio tiroides, demás de frente a otros tejidos como la piel y la órbita del ojo. Es la causa más frecuente de hipertiroidismo en la edad infantil y se suele asociar a otras enfermedades autoinmunes. Tiene un importante componente genético, por lo que es habitual que haya antecedentes familiares de esta enfermedad en los niños que la padecen.

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Hemofilia en niños.

Para que se produzca la coagulación de la sangre, necesaria entre otras cosas para tapar heridas y abortar sangrados, son necesarias una serie de sustancias presentes en la sangre, denominados factores. Pues bien, en la hemofilia —una enfermedad que también padecen los niños— hay déficit de uno de estos factores. En la Hemofilia A, la más frecuente, el factor afectado es el factor VIII, y en la Hemofilia B (menos frecuente) el factor IX.

Por qué se produce
La hemofilia es una enfermedad genética ligada al cromosoma X, lo que genera que las mujeres son portadoras, es decir, no padezcan la enfermedad. Pero sí pueden padecerla el 50% de sus hijos (mientras que el 50% de sus hijas serán portadoras). En el caso de un hombre con la enfermedad, sus hijos serán sanos pero el 50% de las hijas serán portadoras. En cualquiera de estos casos suele haber antecedentes conocidos de hemofilia en la familia. Aún con esto existen casos que son mutaciones nuevas en el niño, por lo que no existen antecedentes familiares de hemofilia.

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¿Vacunas? Tú decides. Pero infórmate antes.

Sé que existe una corriente antivacunas. Sé que las vacunas no son obligatorias. Y sé que en la última década se ha perdido confianza en nuestra sociedad en general y en nuestro sistema sanitario en particular. Y sé que, como consecuencia de ello, hay quienes optan, debido a esa falta de confianza en nuestra sanidad y nuestro entorno, por no vacunar a sus hijos. Pues bien, las decisiones, y sobre todo las que son tan importantes como esta, han de tomarse con toda la información posible.

Por eso, en este post —que es un extracto de un capítulo de mi libro Los niños no son de Marte— explico de forma desenfadada y cercana, pero científicamente precisa, qué son las vacunas, qué importancia poseen, qué puede suceder si no vacunas a tu hijo, y un aspecto esencial: cuál es su seguridad. Espero que esta información ayude a tomar decisiones sensatas, que de verdad piensen en el bienestar de nuestros hijos.

¿Qué son las vacunas?
Pues es bastante sencillo: unas sustancias que hacen que el organismo de los bebés —especialmente durante los dos primeros años de vida— desarrollen defensas ante infecciones graves. Infecciones que matan. Infecciones que hacen mucho daño. Sí, sé que muchas de estas enfermedades son poco frecuentes en la actualidad, pero esto es así porque se vacuna frente a ellas. Y un niño no vacunado estará expuesto a ellas, aunque se vean menos. Y no hablo de catarros precisamente, sino de poliomielitis, hepatitis, tos ferina, neumonías o meningitis, entre otras.

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Aumento del bazo (esplenomegalia) en niños.

La esplenomegalia es el aumento de tamaño del bazo, un órgano relacionado con el sistema inmunológico y que se localiza en la parte izquierda del abdomen, junto al estómago, y que habitualmente no debe ser palpable, aunque a veces puede serlo sin que ello traduzca ningún tipo de problema o patología. Es más fácil palparlo cuanto más pequeño es el niño, de forma que se puede palpar hasta en un tercio de los recién nacidos, sin que suponga ningún problema.

Hay muchas causas que pueden producir un aumento de tamaño del bazo. Las más frecuentes son las infecciosas, sobre todo virus. Menos frecuentes son las anemias, como las beta talasemias. También se puede afectar si hay problemas en el hígado, enfermedades metabólicas o de otros tipos, como las autoinmunes. Mucho menos frecuente es la presencia de tumores.

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