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¿Vacunas? Tú decides. Pero infórmate antes.

Sé que existe una corriente antivacunas. Sé que las vacunas no son obligatorias. Y sé que en la última década se ha perdido confianza en nuestra sociedad en general y en nuestro sistema sanitario en particular. Y sé que, como consecuencia de ello, hay quienes optan, debido a esa falta de confianza en nuestra sanidad y nuestro entorno, por no vacunar a sus hijos. Pues bien, las decisiones, y sobre todo las que son tan importantes como esta, han de tomarse con toda la información posible.

Por eso, en este post —que es un extracto de un capítulo de mi libro Los niños no son de Marte— explico de forma desenfadada y cercana, pero científicamente precisa, qué son las vacunas, qué importancia poseen, qué puede suceder si no vacunas a tu hijo, y un aspecto esencial: cuál es su seguridad. Espero que esta información ayude a tomar decisiones sensatas, que de verdad piensen en el bienestar de nuestros hijos.

¿Qué son las vacunas?
Pues es bastante sencillo: unas sustancias que hacen que el organismo de los bebés —especialmente durante los dos primeros años de vida— desarrollen defensas ante infecciones graves. Infecciones que matan. Infecciones que hacen mucho daño. Sí, sé que muchas de estas enfermedades son poco frecuentes en la actualidad, pero esto es así porque se vacuna frente a ellas. Y un niño no vacunado estará expuesto a ellas, aunque se vean menos. Y no hablo de catarros precisamente, sino de poliomielitis, hepatitis, tos ferina, neumonías o meningitis, entre otras.

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Aumento del bazo (esplenomegalia) en niños.

La esplenomegalia es el aumento de tamaño del bazo, un órgano relacionado con el sistema inmunológico y que se localiza en la parte izquierda del abdomen, junto al estómago, y que habitualmente no debe ser palpable, aunque a veces puede serlo sin que ello traduzca ningún tipo de problema o patología. Es más fácil palparlo cuanto más pequeño es el niño, de forma que se puede palpar hasta en un tercio de los recién nacidos, sin que suponga ningún problema.

Hay muchas causas que pueden producir un aumento de tamaño del bazo. Las más frecuentes son las infecciosas, sobre todo virus. Menos frecuentes son las anemias, como las beta talasemias. También se puede afectar si hay problemas en el hígado, enfermedades metabólicas o de otros tipos, como las autoinmunes. Mucho menos frecuente es la presencia de tumores.

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Niños que se quedan «privados» (o espasmos del sollozo).

Los espasmos del sollozo, conocidos de forma coloquial como «que el niño se queda privado», son episodios en los que un niño de corta edad se queda sin respiración durante unos instantes. Suelen verse entre los seis meses y los dos años de edad, aunque pueden suceder hasta los cuatro o los cinco años, eso sí, de forma cada vez más rara, pues a partir de esa edad deberían ser excepcionales. Parece que su origen reside en una falta de maduración del sistema nervioso, de forma que durante el llanto el niño hace una espiración forzada y deja de respirar durante unos instantes. Suele haber antecedentes familiares de estos cuadros de espasmos del sollozo.

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Depresión en niños.

La depresión es un cuadro poco frecuente en la infancia temprana pero puede darse con más facilidad en la adolescencia. Aunque todo el mundo asocia la depresión con tristeza, en realidad son muchos los síntomas que pueden verse, por lo que en muchas ocasiones no es fácil ni siquiera sospecharla. Los síntomas comunes suelen ser la tristeza, la irritabilidad o la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como ir al colegio o jugar con los amigos.

Sin embargo, a veces no son tan evidentes y en niños más pequeños consisten en cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o cansancio generalizado. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o de suicidio, sin que ello signifique que vayan a realizarlo.

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Anemia por sangrado en niños.

Una anemia consiste en un descenso de una sustancia en la sangre llamada hemoglobina, que permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, donde lo entrega para que pueda utilizarse.

La causa más frecuente de anemia en la edad infantil se debe a la falta de hierro. La segunda causa en frecuencia son las causadas por infecciones y en tercer lugar se sitúan las generadas por procesos crónicos, enfermedades que al prolongarse en el tiempo terminan generando un cuadro de anemia en el niño que las padece.

En las anemias por sangrado, el origen del cuadro consiste en un sangrado que a veces es escaso pero prolongado en el tiempo y que no tiene por qué ser evidente a simple vista.

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Rinitis infecciosa.

La rinitis infecciosa consiste en una inflamación de la mucosa nasal, es decir, del revestimiento interno de la nariz de los niños. Su origen, en vez de ser alérgico como en otros casos de rinitis típicas de primavera, suele residir en una infección. Los síntomas de la rinitis y la repercusión de estos en el niño dependerán del origen y del tipo de cuadro que se produzca, ya que existen dos tipos fundamentales, con diferentes evoluciones posibles.

Qué síntomas produce
La rinitis infecciosa produce unos síntomas muy típicos en los niños que la padecen, como son la congestión nasal, aumento de la secreción de mucosidad por la nariz, picores, estornudos e inflamación de las conjuntivas de ambos ojos. Estos síntomas son bastante similares a los de los catarros comunes o incluso a las rinitis de origen alérgico.

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Regresiones del desarrollo en niños.

Las llamadas regresiones del desarrollo consisten en la presencia de conductas en un niño que son propias de una edad menor. Suelen producirse cuando un niño que ya controla esfínteres o ha adquirido alguna otra capacidad, deja de hacerlo de forma súbita. Se suelen producir cuando existe un episodio que le genera estrés, ansiedad o temor, como por ejemplo el nacimiento de un hermano pequeño, y suele ser una forma de llamar la atención de los padres o de las personas que están a su cargo en ese momento. Aunque son propias de niños pequeños, en la adolescencia no es raro ver pequeños episodios de regresiones pasajeras por estrés o rebeldía.

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Presencia de sangre en las heces (rectorragia) en niños.

Rectorragia es el término médico que define a la presencia de sangre en heces. Aunque es un cuadro que suele alarmar mucho, es fácil de ver en pediatría, ya que muchos procesos banales, como las fisuras anales o las gastroenteritis, pueden provocar su aparición. La rectorragia normalmente consiste en sangre de color rojo, es visible y suele proceder de partes bajas del intestino.

Muchas de las causas que pueden producir la presencia de sangre en el aparato digestivo son banales. Sin embargo, otras sí pueden ser reflejo de un cuadro más importante, por lo que ante su hallazgo se debe acudir siempre al pediatra o incluso a urgencias, si el sangrado es abundante o el niño tiene mal aspecto.

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Periodontitis (daño en las encías) en niños.

La periodontitis consiste en una destrucción de los tejidos que sujetan los dientes. Está relacionada de forma directa con la gingivitis y el riesgo, si progresa, es que se puedan producir infecciones severas en el hueso profundo o afectar a los dientes, que pueden perderse. Es una enfermedad que se puede prevenir con hábitos higiénicos adecuados.

Es una enfermedad rara en los niños pequeños pero más fácil de ver en la adolescencia. Hay una variante que se produce en niños más pequeños, denominada «agresiva», que aparece sobre los cuatro o los cinco años de edad. En estos casos el tratamiento se basa en la prevención y en un estrecho seguimiento por parte del pediatra y del odontólogo.

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Labios secos en niños (queilitis o boceras).

Las queilitis, a veces llamadas de forma común boceras, consisten en la presencia de sequedad en los labios, sobre todo en las zonas laterales, que incluso pueden agrietarse y descamarse, llegando a producir heridas en los casos en los que no se tratan de forma adecuada o en los que persiste la causa que las esté produciendo.

Por qué se produce
Las queilitis suelen estar producida por el contacto con determinadas sustancias y una posible sensibilidad a la luz solar, aunque también puedne aparecer por otros motivos, como por ejemplo relacionada con la fiebre. Puede empeorar si el niño se toca la lesión de forma continuada con la lengua y luego la zona se seca al contacto con el aire.

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