Archivo de la categoría: Preescolares

Hepatitis C en niños

La hepatitis C consiste una infección e inflamación del hígado producida por el denominado como «virus de la hepatitis C». El problema de este virus es que el riesgo de hacerse crónico es  elevado y que se presenta asociado a la hepatitis B. En función de si el virus produce la enfermedad junto con el de la hepatitis B (coinfección) o la produce después de la hepatitis B (sobreinfección) el pronóstico es diferente.

Tradicionalmente se ha asociado su transmisión a las transfusiones sanguíneas ya que se contagia por la sangre pero hay que recordar que también puede contagiarse por intercambio de jeringas en casos de consumo de drogas y por prácticas sexuales sin protección, algo que es posible en adolescentes, aunque fácil de prevenir siguiendo una serie de medidas básicas.

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Hepatitis B en niños

La Hepatitis B es una infección e inflamación del hígado producida por el virus de la hepatitis B. Este virus está presente por todo el planeta aunque en los países en los que se vacuna a la población es menos frecuente. En niños puede llegar a ser incluso asintomática.

El contagio suele ser por vía «parenteral», que ocurre cuando la sangre del niño entra en contacto con la sangre de otra persona (por ejemplo, transfusiones), o bien por vía sexual, debido a un contacto de esta índole, algo que no debería ocurrir en niños pequeños pero que sí puede suceder en adolescentes. En general, los contagios se producen porque entran en contacto líquidos corporales, por eso es poco frecuente en la edad infantil, en niños pequeños. Sin embargo, en los adolescentes el riesgo sube ya que al inicio de las prácticas sexuales se añade el posible uso de tatuajes o de drogas intravenosas, lo que incrementa el riesgo a cotas elevadas en caso de usar material no esterilizado. En los recién nacidos que son hijos de madres que poseen la enfermedad sí que existe un riesgo elevado. Este es el grupo de edad donde es más fácil adquirir una hepatitis en la infancia. El problema de las hepatitis en niños es que tienen riesgo de hacerse crónicas, mayor cuanto más pequeño es el niño.

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Hepatitis A en niños

La hepatitis A es una infección localizada en el hígado y causada por el llamado virus de la hepatitis A. Aunque no lo parezca, y a diferencia de otras hepatitis como la B o la C, la hepatitis A sí es relativamente frecuente en la edad infantil.

Es bastante contagiosa, y más en los niños ya que la vía de contagio suele ser fecal-oral, es decir, el niño que la padece puede tocarse con la mano en el área del pañal, o en las nalgas, y luego tocar a otro niño que se lleva su mano a la boca. El contagio también puede ser a través de agua o alimentos contaminados por el virus, aunque esto es poco frecuente en países desarrollados. Es la forma de hepatitis más frecuente en la infancia.

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Parásitos en niños. Giardiasis o infección por Giardia lamblia.

La giardiasis es una parasitación producida por la Giardia lamblia, un parásito bastante común en niños y también en adultos. Esta es una infección no solo relativamente frecuente, sino que es fácil que pase inadvertida ya que es habitual que no produzca síntomas o que estos sean complicados de detectar, aunque en este post se explica cómo sospechar este cuadro en muchos de los casos.

El parásito puede entrar en el organismo a través de alimentos o agua contaminados pero también puede ser contagiado directamente, de un niño a otro, cuando un niño que lo padece sigue acudiendo a la guardería o al colegio, algo que, por otro lado, es normal si no se ha detectado el cuadro al no padecer el niño que la padece síntoma alguno. Parece que podría existir una mayor facilidad de infección en niños con fibrosis quística y enfermedad de Crohn, por lo que estos niños a veces deben realizar controles periódicos, dentro de sus revisiones habituales.

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Epilepsia en niños (I): orientación y control del niño epiléptico.

La epilepsia es un proceso en el que se produce un aumento de la actividad eléctrica en ciertas neuronas cerebrales y que puede desencadenar los denominados «ataques» o crisis de epilepsia. Para catalogar a un niño como epiléptico ha de tener estos episodios de forma repetida en el tiempo. En general, el seguimiento de estos casos se realiza entre varios profesionales y la repercusión en el niño varía mucho según el tipo y el grado de epilepsia que padezca, por lo que uno de los objetivos principales de la actuación global sobre el niño es reducir la frecuencia y la intensidad de los cuadros para que no afecten a su vida normal ni a su desarrollo psicomotor.

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Cuerpos extraños en estómago o en intestino (niños que se tragan objetos)

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo en la etapa de lactante, bien porque forme parte del juego como puede suceder en niños en edad preescolar, escolar e incluso adolescentes. A veces el objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo llegar a estómago o al intestino, aunque también puede quedarse en esófago.

Este cuadro puede verse a cualquier edad, ya que por ejemplo no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseos de impresionar. Lo habitual es verlo en niños de entre seis meses y tres años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso o juguetes pequeños y piezas de plástico.

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Conductas demandantes de atención (o niños payaso)

No es raro el hallazgo, en muchos niños, de lo que se denominan conductas demandantes de atención, lo que hace que estos niños sean más coloquialmente conocidos como «niños payaso».

Son niños que hacen continuas bromas y burlas, se ríen de los demás y se hacen notar continuamente, por lo que llaman mucho la atención en general y suelen destacar en el colegio ya que sus actuaciones o comportamientos en busca de atención hacen que los compañeros estén predispuestos a escuchar sus comentarios o bromas con especial atención y sean el centro de atención con facilidad, lo que a su vez puede estimular ese comportamiento.

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Colitis ulcerosa en niños

La colitis ulcerosa, junto con la enfermedad de Crohn, forman parte del grupo de las denominadas «enfermedades inflamatorias intestinales» o «EII». La colitis ulcerosa se caracteriza por una inflamación que ocurre en forma de episodios repetidos y que se localiza en el intestino grueso, que es la parte final del aparato digestivo.

No se conoce cuál es la causa que provoca esta enfermedad de origen inflamatorio, aunque parece que es una combinación de factores genéticos que podrían desencadenar la enfermedad en presencia de otros factores externos. Entre estos últimos están ciertas infecciones o algunos hábitos alimenticios. Estos factores, internos y externos, lo que hacen es desencadenar un cuadro de inflamación en el intestino grueso que afecta al tramo final, el recto y que puede extenderse por una parte o bien por todo el intestino grueso, lo cual es lo más frecuente en la edad infantil. No afecta al intestino delgado.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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Asma en niños (II): cómo se trata

El objetivo del tratamiento del asma en los niños es conseguir que la inflamación pulmonar disminuya para que se produzcan menos episodios de obstrucción y de menor repercusión. Para ello se suele realizar un tratamiento de base y, si se presentan crisis, se tratan de forma específica.

La mayoría pueden tratarse en el domicilio pero los casos moderados o severos pueden necesitar acudir al hospital. Lo ideal es conseguir que el niño lleve una vida lo más normal posible, para lo cual es ideal que no tenga síntomas y reducir el riesgo de padecer episodios. Existen protocolos internacionalmente aceptados para el tratamiento del asma, aunque este es individualizado. Se suelen realizar controles periódicos frecuentes hasta que el niño tenga un buen control de forma que luego necesite menos revisiones. En estas se valoran el número de episodios, la gravedad, las veces que ha necesitado medicación y la afectación de la calidad de vida del niño.

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