Archivo de la categoría: Accidentes

Torsión testicular (escroto agudo) en niños.

El escroto agudo es un cuadro de dolor e inflamación aguda del escroto, que es la envoltura que alberga los testículos en su interior. Puede afectar a uno o ambos lados del escroto y puede estar originado por varias causas. Las más frecuentes en pediatría son la torsión testicular (sobre todo en niños preescolares), la torsión de hidátide (escolares) y los cuadros de orquitis y epididimitis (más frecuentes en adolescentes). Ante un cuadro de escroto agudo se debe acudir siempre a un servicio de urgencias.

La torsión testicular consiste en un giro del testículo, generalmente sobre sí mismo, de forma que al girar puede retorcer los vasos sanguíneos que lo irrigan y las estructuras que llegan hasta él. Esto genera un cuadro grave de dolor e inflamación, cuyo mayor problema reside en que la falta de aporte sanguíneo aumenta aún más la inflamación y puede llegar a comprometer el testículo. Tanto, que si no se resuelve, la viabilidad del órgano puede empezar a comprometerse de forma muy seria en tan sólo cuatro horas de evolución. Ante su sospecha siempre se debe acudir a un centro hospitalario.

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Objetos (cuerpos extraños) en el oído en niños.

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En el caso de que se encuentren en los oídos, lo normal es que se aloje en el conducto auditivo externo, que el conducto que une la parte exterior del oído (la que da a la oreja) con el oído medio, que es la parte del oído que está detrás del final de este conducto, al otro lado de una membrana que se llama tímpano. Es un cuadro frecuente que se ve sobre todo en niños en edad preescolar y escolar ya que pueden jugar a meterse algo en el oído o a colocarse un objeto en la oreja. No es raro que se produzca por accidente o que se encuentren restos de comida, pelos o incluso pequeños insectos en el oído.

En la mayoría de los casos el objeto puede no producir ninguna clase de síntoma y permanecer durante cierto tiempo en el oído. Esto es muy frecuente en verano con la arena o pequeñas piedras.

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Objetos (cuerpos extraños) en nariz.

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En este caso lo normal es que se aloje en el una de las dos fosas nasales de la nariz.

Es un cuadro bastante en común en niños que juegan con arena, piedras o juguetes de los que se pueden separar partes pequeñas, y también puede darse con restos de comida.

Por lo tanto es un cuadro frecuente que se ve sobre todo en niños en edad preescolar y escolar que pueden jugar a meterse algo en la nariz o que se introduzcan cualquier objeto en esta de forma accidental.

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Cojera en la infancia. Niño que cojea.

Se podría definir como cojera o a un niño que cojea como cualquier alteración de la marcha que presente un niño. Siempre debe ser evaluada por un pediatra, y más en determinadas situaciones.

Las causas de posibles cuadros de cojera en la infancia son numerosas y muy variadas. La mayoría de los casos se deben a procesos sencillos, banales y sin repercusión, pero otras pueden esconder un proceso de fondo que puede requerir tratamiento. Entre las causas más frecuentes de cojera en la infancia se encuentran los traumatismos (contusiones, esguinces y fracturas), las sinovitis transitorias de cadera, la enfermedad de Perthes y el deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral.

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Trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes.

El trastorno de estrés postraumático consiste en un cuadro en el que el niño padece una serie de síntomas relacionados con haber sufrido un episodio que le ha generado un cuadro de intenso estrés.

Es más frecuente de lo que se piensa en sus formas leves y también se ve con más facilidad en los niños más pequeños, ya que tienen menor capacidad psicológica para defenderse de estas situaciones. Es decir, están más desprotegidos ante situaciones potencialmente más estresantes.

Suele suceder porque el niño sufre un episodio que le genera un estrés intenso. El episodio no tiene por qué ser en sí grave, basta con que le genere estrés al niño, aunque en ocasiones sí pueden ser más serios, como una mordedura de perro o un accidente. En la mayoría de los casos, y sobre todo en las formas leves, son sucesos relativamente normales para su edad, como por ejemplo una disputa con un compañero en el colegio.

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Intoxicación por lejía (cáusticos) en niños.

La intoxicación por lejía o por cualquier otro tipo de cáusticos es un cuadro, por desgracia, relativamente frecuente en nuestro medio. Los cáusticos comprenden un amplio grupo de sustancias de las cuales una de las más conocidas es la lejía. Otros de ellos son los limpiadores del hogar, limpiahornos, desatrancadores y un amplio abanico de productos que comprenden dos grandes grupos, los ácidos y los álcalis, aunque muchos de los síntomas y efectos son comunes a ambos.

En los últimos años la legislación obliga a que estos productos lleven cierres de seguridad y sus fórmulas han sido adaptadas para ser menos lesivas para los niños. El mayor problema viene cuando en casa se almacenan de forma indebida, se dejan abiertos o bien se usan envases orientados al entorno profesional, cuya composición es mucho más tóxica.

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Cuerpos extraños en el esófago, en niños.

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente el que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo (en la etapa de lactante) bien porque forme parte del juego (niños en edad preescolar y escolar). A veces este objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo quedar encajado en el esófago.

Puede verse a cualquier edad (no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseo de impresionar), aunque lo más frecuente es verlo en niños de entre 6 meses y 3 años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso.

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Electrocuciones (quemaduras eléctricas) en niños.

Las quemaduras eléctricas (o electrocuciones) son quemaduras que se producen en relación con una fuente eléctrica. Cuando suceden se suele hablar de niños electrocutados, o a los que «les ha dado la corriente».

Se producen cuando un niño entra en contacto con una fuente eléctrica y esta le produce una lesión. Existen tres tipos fundamentales cuyas lesiones y consecuencias son muy diferentes: las que se producen por tocar un cable de uso común, normalmente en el domicilio (las más frecuentes con mucha diferencia), las que se producen por tocar un cable de alta tensión y las producidas por rayos. Estas dos últimas son muy raras pero mucho más graves que las primeras.

En todos los casos el niño debe ser evaluado en un servicio de urgencias, pero en los dos últimos se debe activar el servicio de emergencias ya que las consecuencias pueden ser muy graves.

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Quemaduras en niños.

Las quemaduras, en esencia, son lesiones producidas por una fuente de calor. Las quemaduras se pueden producir por diversos motivos que eleven la temperatura de la piel: fuego, rayos solares, agentes químicos ó la electricidad.

En general lo más frecuente es que se produzcan por exposición al sol o accidentalmente al fuego, mientras que en los niños en edad preescolar lo más frecuente es que les caiga agua hirviendo en la cocina, mientras están jugando en ella o están al lado de los padres mientras estos manipulan utensilios con agua hirviendo. En los niños mayores, generalmente suelen producirse por actitudes imprudentes, como jugar con fuego, mecheros o incluso tocar objetos o motores calientes, como el de vehículos.

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Golpe de calor en niños.

Se suele considerar que existe un golpe de calor si la temperatura corporal pasa de los 41ºC. Esto se produce cuando aparece un aumento brusco de la temperatura corporal, generalmente por fallo de los sistemas de eliminación de calor, como la aparición de sudor. Es un cuadro que se puede ver en niños que se dejan en el interior de un vehículo expuesto al sol y sin aire acondicionado, pero también en niños (especialmente los muy pequeños) a los que se lleva excesivamente abrigados sin dar opción a que puedan realizar una adecuada transpiración. Esto sucede cuando por ejemplo se arropa en exceso a un recién nacido, sobre todo en los meses más calurosos del año.

En este post se explica cómo se puede sospechar la presencia de un golpe de calor, la actuación que hay que llevar a cabo en el momento en que se crea que se está dando y, sobre todo, se dan una serie de consejos para reducir el riesgo de su aparición, aspecto fundamental, ya que no todos los casos se deben a dejar niños encerrados en el interior de un vehículo. También es frecuente que se de en niños que se dejan expuestos al sol o lactantes pequeños con cantidades excesivas de ropa y mantas.

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