La maloclusión dentaria (o malposición de los dientes) consiste en una desviación de la correcta oclusión (o cierre) dental. Una de las funciones más importantes de la boca es la masticación, para la cual es muy importante que exista un adecuado contacto entre las arcadas dentarias superior e inferior.
Para lograr la función de masticación es muy importante que los dientes estén correctamente alineados. En los casos en los que el contacto entre las arcadas dentarias no es el adecuado se producen los denominados cuadros de maloclusión. En determinados casos esta maloclusión necesita tratamiento. Esto generalmente se hace cuando se afecta la función masticatoria o cuando existe una importante afectación estética.
La obesidad y el sobrepeso son dos términos diferentes que se suelen utilizar por parte de la población de forma indistinta en relación al problema que surge cuando hay un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto de estas, generando un acúmulo de grasa en el organismo.
Esto produce complicaciones tanto a corto plazo (exceso de peso, dificultad para la realización de ejercicio, asma) como a largo plazo (problemas cardiovasculares, exceso de colesterol y en general acortamiento de la esperanza de vida). En algunos países desarrollados la obesidad infantil se está convirtiendo en un serio problema y por eso es fundamental actuar desde edades muy tempranas, ya que el mayor problema de un niño obeso es que de adulto lo seguirá siendo en un 85% de los casos. La obesidad en los padres es uno de los factores que más se suele relacionar en los niños con sobrepeso.
El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.
Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.
Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.
El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.
En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.
Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.
El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.
La intolerancia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción adversa del organismo del niño frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque en este caso no es una alergia, como sí ocurre en el cuadro de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Los cuadros de intolerancia son relativamente frecuentes y en general tienen buen pronóstico y evolución.
Por qué se produce intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
No se conoce realmente por qué se produce este cuadro de reacción frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque parece que el mecanismo no es el de una alergia. Parece ser que el intestino del lactante podría estar inmaduro (poco desarrollado), lo cual permitiría el paso de proteínas grandes de leche de vaca mal digeridas. Estas proteínas, al entrar en contacto con el sistema inmunológico del niño, generarían una respuesta defensiva.
La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción que produce el sistema defensivo del niño frente a la leche de vaca. Son relativamente frecuentes entre la población infantil y por ese motivo el diagnóstico debe estar siempre confirmado, no siendo válida la mera sospecha por parte de los padres. Siempre se debe acudir a un pediatra para la realización de un estudio. No es raro encontrarla en niños que tienen el antecedente de dermatitis atópica moderada o severa.
Se debe a que ciertas proteínas que están contenidas en la leche de vaca son reconocidas como extrañas por el sistema inmunológico (defensivo) del niño, que fabrica una serie de sustancias denominadas anticuerpos con el fin de defenderse de ellas. El problema es que además se desencadena una respuesta defensiva e inflamatoria que puede ser muy perjudicial para el niño. A veces predispone a padecerla la introducción temprana de la leche artificial o los cuadros de gastroenteritis previos a esta introducción.
Los vómitos son la expulsión brusca del contenido del estómago del niño. En la mayoría de los casos se relacionan con procesos benignos y son muy limitados en el tiempo, pero el hecho de que a veces pueden relacionarse con procesos más graves hace que sean un motivo frecuente de consulta. Afortunadamente en la mayoría de los casos su origen está en cuadros con buen pronóstico.
El mayor riesgo de los vómitos reside en los lactantes, ya que pueden deshidratarse con facilidad.
Los vómitos son el resultado de una contracción refleja de varios músculos abdominales, acto que esrá coordinado por una zona específica del tronco del encéfalo, localizada concretamente en el bulbo raquídeo. Esta zona produce el vómito como respuesta a una serie de estímulos muy diferentes, que pueden ser muy frecuentes a lo largo de toda la edad infantil.
La lactancia artificial debería ser dada solo en los casos en los que la materna sea imposible, ya que lo ideal es alimentar al niño con leche materna, fundamental para su desarrollo e insustituible los primeros meses. En los casos en los que no es posible dar leche materna entonces se debe dar lactancia artificial. Las mejores profesionales para resolver la mayoría de las dudas sobre lactancia suelen ser las matronas, que además suelen estar muy accesibles, especialmente en los centros de salud donde disponen de ellas. Con las matronas es fácil no solo resolver dudas sino también asistir a grupos o charlas de ayuda que se organizan en los mismos centros de salud.
En este post se explica cuándo comenzar, consejos para realizar una técnica adecuada, sobre los horarios y la preparación de las tomas y cómo manejar las cantidades, especialmente primeros días y las semanas de después. También se comenta la higiene de la preparación. Por último se comentan los problemas que pueden surgir, como las intolerancias y las alergias, entre otros.
Las úlceras en la mucosa oral (estomatitis, aftas ó llagas) se producen como consecuencia de una inflamación de la mucosa de la boca (llamada estomatitis). Las úlceras, aftas o llagas son lesiones que pueden aparecer en cualquier localización dentro de la mucosa oral. Existen factores que determinan y predisponen a su aparición.
Las estomatitis pueden tener diversos orígenes, de los cuales los más frecuentes son los infecciosos, generalmente los virus, como el virus del herpes simple tipo I, muy frecuente en la edad infantil. En las aftas no está tan claro el origen, aunque se cree que puede deberse a una serie de factores como estrés, déficit de ciertas vitaminas, variaciones hormonales en los adolescentes o incluso faltas leves o moderadas de higiene oral.
La lactancia materna es el alimento fundamental para el recién nacido, siendo además casi insustituible durante los 6 primeros meses de vida al niño. Uno de sus mayores beneficios es precisamente que ayuda al desarrollo cerebral del niño, por lo que se aconseja darla durante todo el tiempo posible, y como mínimo los 6 primeros meses de vida.
Sus ventajas son innumerables, y entre ellas destacan el que fomenta la relación y el vínculo afectivo entre madre e hijo; se adapta a las necesidades del niño, ya que su composición va variando conforme avanza el tiempo e incluso dentro de cada toma; otorga protección frente a muchas enfermedades, por paso de anticuerpos de la madre al niño; también protege frente a procesos como alergias, asma o la muerte súbita del lactante; por último, tiene menos riesgo de sufrir contaminación bacteriana o por otros gérmenes que los biberones preparados con leche artificial.
Las mejores profesionales para resolver la mayoría de las dudas suelen ser las matronas, que además suelen estar muy accesibles, especialmente en los centros de salud donde disponen de ellas. Con las matronas es fácil no solo resolver dudas sino comprobar si se hacen bien las tomas (suelen observar la técnica de la toma en las madres con problemas) y por supuesto asistir a grupos o charlas de ayuda que se organizan en los mismos centros de salud.
En este post se explica cuándo comenzar, consejos para realizar una técnica adecuada, sobre los horarios y la duración de las tomas o cómo manejar los primeros días y las semanas de después. También se comenta la higiene de las mamas y las recomendaciones que deben tener en cuenta las madres sobre su propia alimentación. Por último se comentan los problemas que pueden surgir durante la lactancia, separándolos en frecuentes, leves y por supuesto en graves, tratando incluso las (escasas) situaciones en las que podría estar contraindicada la lactancia materna.