Archivo de la categoría: Lactantes

Dificultad para tragar o disfagia

La disfagia consiste en la dificultad del niño para tragar (o deglutir) el alimento. Puede deberse a múltiples motivos que se pueden englobar en dos grandes grupos, los problemas estructurales o físicos del esófago, como posibles malformaciones, o bien problemas del funcionamiento de la boca, la garganta o el esófago.

Para entender en qué consiste una disfagia es útil saber que la deglución consta de dos fases. En la primera la lengua empuja el alimento hacia la garganta y se abre la parte superior del esófago, es la denominada fase orofaríngea de la deglución, ya que se produce entre la boca (oral) y la garganta (faringe). En la segunda fase el esófago, que acaba de recibir el alimento, se contrae para empujarlo hacia abajo, en dirección al estómago.

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Dificultad para articular determinados sonidos, dificultad para hablar o disartria

La disartria es una dificultad en la capacidad del niño para articular ciertos sonidos por una imposibilidad física. Existen muchas causas que pueden producir disartria. Los cuadros denominados periféricos son más frecuentes y se producen cuando el niño tiene problemas en la cara, boca o garganta.

Entre los cuadros periféricos más habituales están la hipertrofia adenoidea, las maloclusiones dentales, los aparatos de ortodoncia o las fisuras palatinas. Sin embargo, no es habitual que el frenillo lingual produzca un cuadro de disartria.

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Cuerpos extraños en estómago o en intestino (niños que se tragan objetos)

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo en la etapa de lactante, bien porque forme parte del juego como puede suceder en niños en edad preescolar, escolar e incluso adolescentes. A veces el objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo llegar a estómago o al intestino, aunque también puede quedarse en esófago.

Este cuadro puede verse a cualquier edad, ya que por ejemplo no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseos de impresionar. Lo habitual es verlo en niños de entre seis meses y tres años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso o juguetes pequeños y piezas de plástico.

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Deformidades del cráneo (o craneosinostosis)

La craneosinostosis consiste en una deformidad del cráneo del niño que se produce cuando una o varias de las uniones que hay entre los huesos, las denominadas suturas, se cierra antes de lo debido, haciendo que el crecimiento y el moldeamiento del cráneo del bebé no sea el adecuado.

Las craneosinostosis se ocasionan por un cierre prematuro de una o varias de las suturas craneales, que son las líneas que se encuentran uniendo los huesos del cráneo. Estas suturas son las que permiten que el cráneo crezca a la vez que lo hace el cerebro. En la mayor parte de los casos no existe una causa clara por la que se produzca este cierre prematuro de las suturas, pero en ocasiones se relaciona con algunas enfermedades del niño.

En otras ocasiones existen deformidades en el cráneo de los lactantes que no tienen nada que ver con cierres de las suturas y que son solo posturales. Estas se corrigen con el tiempo y una serie de medidas básicas y no suelen generar ningún problema. Estas deformidades también se comentan en esta entrada. Y en otras ocasiones lo que se producen son deformidades relacionadas con el parto, como los caput sucedaneum y los cefalohematomas.

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Ingesta de cosas extrañas: ¿qué es un bezoar?

Un bezoar consiste en la acumulación de una sustancia no digerible dentro del aparato digestivo, y se produce cuando un niño ingiere de forma repetida alguna sustancia externa no digerible, como por ejemplo su propio pelo o la pelusa de la ropa, de forma que al producirse la ingesta de forma continuada se puede empezar a acumular en alguna localización del tubo digestivo, normalmente el estómago o cualquier porción más lejana del intestino.

Estas acumulaciones pueden generar formaciones con aspecto de pelota o de bola. Los bezoares más típicos son los de pelos, cuando por ejemplo el niño se los arranca de la cabeza y los ingiere. Pero cualquier sustancia no digerible puede generar un bezoar cuando es ingerida de forma repetida.

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Asma en niños (II): cómo se trata

El objetivo del tratamiento del asma en los niños es conseguir que la inflamación pulmonar disminuya para que se produzcan menos episodios de obstrucción y de menor repercusión. Para ello se suele realizar un tratamiento de base y, si se presentan crisis, se tratan de forma específica.

La mayoría pueden tratarse en el domicilio pero los casos moderados o severos pueden necesitar acudir al hospital. Lo ideal es conseguir que el niño lleve una vida lo más normal posible, para lo cual es ideal que no tenga síntomas y reducir el riesgo de padecer episodios. Existen protocolos internacionalmente aceptados para el tratamiento del asma, aunque este es individualizado. Se suelen realizar controles periódicos frecuentes hasta que el niño tenga un buen control de forma que luego necesite menos revisiones. En estas se valoran el número de episodios, la gravedad, las veces que ha necesitado medicación y la afectación de la calidad de vida del niño.

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Asma en niños (I): qué es y qué síntomas produce

El asma es una enfermedad respiratoria que se produce por una inflamación crónica de los pulmones. Esta inflamación genera episodios, llamados exacerbaciones o ataques agudos en los que se genera una obstrucción a la salida del aire de los pulmones.

Estos episodios se dan como respuesta a un estímulo que los desencadena y son reversibles por definición. Es la principal enfermedad inflamatoria crónica en la infancia, puede verse en un 17% de la población infantil. Dentro del asma existen varios grados de afectación aunque la mayoría de los niños que lo padecen pueden hacer vida prácticamente normal, guardando una serie de normas elementales. Pero un 25% de los casos pueden ser moderados o graves y son más complicados de manejar.

La mayoría de los casos empiezan a verse en niños menores de seis años y en muchos de ellos los síntomas mejoran con el tiempo. Uno de los mayores problemas del asma es que puede afectar a la vida normal del niño, produciendo incluso absentismo escolar importante en los casos moderados o graves no bien controlados. El mayor riesgo en el asma en los niños más pequeños es que no se diagnostique ya que los síntomas a veces pueden pasar sorprendentemente desapercibidos.

Es importante destacar que se distinguen dos tipos de asma infantil. Uno de ellos es propio de niños más pequeños y genera sibilancias recidivantes, es decir, episodios de pitos que se suelen desencadenar en relación a infecciones respiratorias. El otro tipo es el asma crónico, típico de los niños en edad escolar y adolescentes y, en algunos casos, toda la vida.

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Prevención de ahogamiento en niños

El ahogamiento o las lesiones por inmersión se producen cuando un niño no puede respirar al estar sumergido en un líquido. Las lesiones por ahogamiento por desgracia son frecuentes en la infancia y más en la época de verano.

El mayor problema reside en que en pocos minutos se pueden producir lesiones severas en el pulmón o en el cerebro, así que la mejor opción siempre es prevenir el cuadro. Cuando se produce, lo único que puede mejorar el pronóstico es realizar las maniobras de reanimación lo más rápido posible y que los servicios de emergencias actúen. Las lesiones por inmersión son peligrosas y por eso es tan importante prevenirlas. En este post se explican las principales características y sobre todo cómo tratar de evitarlas.

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Alergias alimentarias en niños

Las alergias alimentarias son reacciones que produce el sistema defensivo del niño frente a determinados alimentos o frente a determinados componentes de estos alimentos.

El diagnóstico debe estar siempre confirmado, no siendo válida la mera sospecha por parte de los padres, así que ante esta siempre se debe acudir a un pediatra para la realización de un estudio. No es raro encontrarlas en niños que tienen antecedentes de dermatitis atópica moderada o severa.

Los alimentos que más las suelen producir son la leche de vaca, el huevo y algunos pescados. Otros también frecuentes son determinados mariscos, las fresas, los melocotones o los frutos secos. Cualquier alimento puede producirla y no es raro que haya antecedentes familiares de la misma alergia en la familia, por lo que conviene recordar estos antecedentes a la hora de consultar al pediatra.

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Seguridad en el entorno del recién nacido

Uno de los temas que más preocupan a los padres es cómo adecuar la seguridad del entorno del recién nacido o del niño en sus primeros meses de vida. Es fácil intuir que es imposible garantizar esta seguridad al cien por cien, pero sí existen una serie de aspectos importantes que deberían ser tenidos en cuenta en cualquier domicilio donde resida un recién nacido. En este artículo se mencionan unos cuantos consejos que es necesario conocer.

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