Archivo de la categoría: Neurología

Manchas café con leche en la piel en niños

Las denominadas manchas café con leche en la piel de los niños son relativamente frecuentes, sobre todo cuando se presentan de forma aislada. No se conoce el origen en muchos de los casos, aunque podrían estar relacionadas con determinados síndromes que determinan o favorecen su aparición.

Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y hacerse visibles durante los primeros meses de vida. Suelen ser de origen genético.

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Uso de drogas en adolescentes. Anfetaminas.

Las anfetaminas son sustancias estimulantes del sistema nervioso. Su mayor problema es que son de uso bastante frecuente entre los adolescentes bien para darse «atracones» estudiando (aunque su consumo ha descendido en este sentido) o como estimulante en fiestas y salidas nocturnas (donde el consumo no para de ascender al no apreciarse como peligrosas).

Otra de los aspectos que facilitan su uso es que se puede absorber incluso por las mucosas, lo que hace enormemente fácil su consumo de diferentes formas. El mayor peligro de estas sustancias es que su uso está muy extendido al no considerarse como de riesgo.

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Desarrollo psicomotor normal en el niño de 12 a 18 meses de edad

Para estudiar el desarrollo normal en el niño de doce a dieciocho meses de edad es importante conocer que este periodo se caracteriza por la mayor independencia del niño ya que por fin puede caminar aunque sigue necesitando tener de referencia casi constante a los padres o cuidadores. En esta edad es muy importante el desarrollo del lenguaje y del pensamiento.

También es importante conocer que se reducen tanto la velocidad de crecimiento como el hambre del niño, generando problemas como el niño que no come o el rechazo a la comida. El niño empieza a caminar entre los doce y los quince meses de edad sin que ello suponga que va a desarrollar más capacidades en otras áreas de forma precoz ó tardía. La deambulación inicial es insegura y se acompaña del movimiento de casi todo el cuerpo con el peso echado hacia delante. Posteriormente van mejorando la postura y echando el peso del cuerpo hacia atrás. A medida que gana equilibrio es capaz de inclinarse sin caerse.

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Convulsiones febriles en la infancia.

Las convulsiones febriles en la infancia son cuadros de crisis convulsivas que se producen en el contexto de un proceso febril y que tienen unas características muy concretas. Es un cuadro relativamente frecuente dentro de la población infantil normal (hasta un 5% las pueden presentar) y lo habitual es verlas en el rango de edad comprendido entre los seis meses de vida y los cinco años.

Se pueden distinguir dos tipos de convulsiones febriles en función de las características, su origen y su pronóstico. Las más frecuentes son las denominadas típicas ó simples, que se deben diferenciar de las denominadas atípicas ó complejas. Las típicas o simples constituyen la inmensa mayoría de los cuadros que se ven en la edad pediátrica.

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Uso de drogas en adolescentes. Alcohol.

El alcohol es la droga más usada en la adolescencia y es consumido por la mayoría de los adolescentes a pesar de las prohibiciones existentes.

El consumo precoz se relaciona con un mayor número de problemas. Uno de los mayores problemas de esta sustancia es que suele ser vista como inofensiva y sin embargo se relaciona con un gran número de accidentes y muertes, sobre todo de tráfico aunque no es raro que se produzcan altercados, peleas o accidentes de todo tipo en los adolescentes que lo consumen en dosis elevadas. Sus efectos a largo plazo son devastadores, pero a corto plazo pueden ser muy nocivos y, aunque su consumo sea esporádico, puede afectar la salud física o mental de un chico para toda su vida.

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Uso de drogas en adolescentes. Aspectos generales.

Las drogas son sustancias que producen dependencia de quien las consume ya que obtiene de ellas un efecto aparentemente beneficioso. El resultado de su consumo y su dependencia puede originar cambios importantes en el niño o adolescente, sobre todo en el comportamiento. Es importante distinguir una serie de conceptos relacionados con este tema y que pueden llevar a confusión. Las intoxicaciones suelen ser puntuales y la mayoría ocurren sin intención y por desconocimiento del niño o adolescente. Se pueden ver a cualquier edad. El uso de drogas se caracteriza porque existe una periodicidad en el consumo y está relacionado con un entorno que favorece o induce el consumo. Suele ser en adolescentes. Puede ser esporádico o bien entrar en el rango de abuso (no suele haber un límite claro).

En el abuso de drogas el adolescente consume la droga de forma voluntaria y reiterada. Suele tener conocimiento de que ese grado de consumo es perjudicial. La drogadicción ocurre cuando el adolescente no puede contener el impulso del consumo a pesar de ser consciente del daño que le produce dicho consumo. Y el síndrome de abstinencia son los síntomas que se aprecian en el adolescente que, acostumbrado a consumir una droga, se ve privado parcial o totalmente de ella. Hay casos en los que además de los síntomas habituales cursa con delirios y alucinaciones (delirium tremens).

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Parálisis facial en el recién nacido.

La parálisis del nervio facial en un recién nacido consiste en un cuadro en el que el niño parece presentar una desviación de la cara al nacer, presentando por tanto un aspecto asimétrico. En la mayoría de los casos la causa suele residir en el propio parto, al producirse una compresión de la cara del niño sobre el canal del parto, de forma que se comprime el nervio. A veces la compresión se produce por la propia inflamación (también llamada edema) que se produce en la zona, como consecuencia de un parto normal, que comprime al nervio y por lo tanto produce este cuadro. Al observar al niño se aprecia una especie de desviación de la cara hacia el lado sano, que es evidente sobre todo cuando el recién nacido llora. Los músculos afectados se desplazan hacia el lado sano, cuyos músculos sí que mantienen el tono muscular normal que les otorga su inervación.

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Sonambulismo, terrrores nocturnos, pesadillas, mioclonias y otros.

Los trastornos del sueño, médicamente denominados parasomnias, son muy frecuentes en la edad pediátrica. Los trastornos más frecuentes son la dificultad para dormirse o los despertares frecuentes durante la noche, que se comentan en otra entrada.

Sin embargo hay más cuadros, que pueden ser motivo de duda o incluso de lógica preocupación para los padres en caso de presentarse. Estos son comportamientos nocturnos en forma de episodios y que suelen relacionarse con una leve inmadurez del sistema nervioso del niño. Los más frecuentes son el sonambulismo, los terrores nocturnos, las pesadillas, los movimientos rítmicos de autoamecimiento, las somniloquias (hablar en sueños) o las mioclonias fisiológicas. En esta entrada se explican en qué consiste cada uno de ellos y cómo deben afrontarse en caso de que sea necesario hacerlo.

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Trastorno obsesivo compulsivo (obsesiones y compulsiones) en niños.

El trastorno obsesivo compulsivo abarca dos síntomas, las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones son ideas o pensamientos que tiene un niño de forma repetida. Las compulsiones son comportamientos o actos repetitivos. En general ambos son reconocidos como extraños por el propio niño, aunque termina aceptándolos como normales y realizándolos. Eso sí, muchas veces a escondidas.

Las obsesiones y las compulsiones pueden ser un rasgo de la personalidad que puede estar acentuado en algunos niños. Cuando estos actos producen un problema, por ejemplo afectando al ritmo de vida normal de un niño, entonces se habla de un trastorno obsesivo compulsivo. En muchos casos estos comportamientos son adquiridos en el propio seno familiar y en otros existen múltiples antecedentes familiares. Sigue leyendo

Síndrome de Gilles de la Tourette (tics y palabrotas)

El síndrome de Gilles de la Tourette es un síndrome complejo en el que lo más característico y conocido es la presencia de tics motores, vocales y sobre todo decir palabrotas de forma involuntaria, un signo que se denomina coprolalia, y que es lo que mucha gente asocia a este síndrome y lo que lo hace tan conocido.

Sin embargo esta última característica, la coprolalia, es decir, pronunciar palabrotas, a pesar de ser muy específica y propia de este cuadro, aparece en pocos niños de los que padecen este síndrome. El síndrome en sí mismo también es muy poco frecuente. Para considerarlo como un posible diagnóstico ha de padecerse al menos durante un año. De darse, suele verse sobre todo en niños de entre dos y quince años.

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