Archivo de la categoría: Síntomas comunes

Sustos y ataques de pánico

Los sustos y los ataques de pánico son episodios en los que el niño puede sentir una enorme angustia acompañada generalmente de otros síntomas. En general se producen en niños con cierta facilidad para asustarse o que son más vulnerables a cambios del entorno o impresionables. Lo normal es que haya algún factor externo que le desencadene el ataque de pánico.

Normalmente se caracterizan porque el niño siente una enorme angustia que se acompaña de síntomas típicos de ansiedad además de palidez, sudoración intensa y aceleración del ritmo cardíaco.

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Adenopatías o ganglios inflamados en niños.

Las adenopatías son ganglios que están aumentados de tamaño. Los ganglios son unos órganos del sistema defensivo donde las células defensivas se almacenan o realizan diferentes funciones, y se inflaman cuando existen por ejemplo infecciones o heridas. Las adenopatías por lo tanto son relativamente frecuentes en la edad infantil y suelen suponer un motivo frecuente de consulta ya que a veces la inflamación es llamativa. Se suelen detectar como bultos en el cuello, bajo la mandíbula o bien en la región posterior de la cabeza, como por ejemplo en la parte alta de la nuca.

Las adenopatías se pueden producir por múltiples causas. En la mayoría de los casos estas causas son infecciosas y sencillas de tratar, sin embargo en algunos el proceso de fondo puede ser severo, por lo que ante su presencia o ante hallazgos fuera de lo común se debe consultar siempre. Entre las causas más frecuentes se encuentran las infecciones, a mucha distancia del resto de causas. Casi cualquier infección puede producir adenopatías con características que pueden variar mucho en función del germen y del tipo de infección que se produzca. Mucho menos frecuentes son los procesos reumatológicos o inmunes, y mucho menos los relacionados con tumores o neoplasias.

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Síncope, lipotimia, mareo o desmayo en niños.

Un síncope o lipotimia (a veces llamado desmayo) es una pérdida de conciencia de forma súbita. Generalmente se acompaña de pérdida de la fuerza, de forma que el niño suele perder la postura y caer al suelo si está incorporado. A veces lo que ocurre es que el niño o adolescente tiene la sensación de que va a perder la conciencia pero no llega a ocurrirle. Este último cuadro se denomina presíncope. Aunque no tienen nada que ver con ellos, pueden ser confundidos con los mareos, pues a veces el niño lo describe de esa forma.

En general está motivado por una falta de riego sanguíneo en la zona cerebral, que suele ser de corta duración. Esta falta de riego puede estar causada por múltiples factores, aunque en la edad infantil (o adolescente) las causas más frecuentes suelen ser las bajadas de tensión o una frecuencia cardíaca algo más lenta de lo habitual. Estas mismas causas son las que motivan los presíncopes.

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Dislexia en niños.

La dislexia es un trastorno relativamente frecuente en la edad infantil y que debe sospecharse ante todo niño de inteligencia y desarrollo normales que en la escuela empieza a mostrar dificultades para leer.

Se suele definir como el retraso en dos o más años en la lectura o un rendimiento lector muy por debajo del resto de niños de su edad. Es un trastorno del aprendizaje, no un trastorno del lenguaje. A veces existe asociación con otros procesos, como retraso en el habla (que sí es un trastorno del lenguaje) o déficits leves de atención o de memoria. Es muy frecuente en los niños que tienen problemas de aprendizaje y lo característico es que al leer en voz alta al niño le cuesta mucho pronunciar las palabras que está leyendo, aunque las conozca y las entienda. El verdadero problema del niño es que no logra descodificar adecuadamente las palabras que lee.

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Parásitos (lombrices, gusanos, oxiuros, enterobiasis) en niños.

La denominada parasitosis es la infección producida por lombrices o gusanos (oxiurasis, oxiuros, enterobiasis). Las parasitosis en general son cuadros no graves que suelen dar pocos síntomas y muy inespecíficos. Es uno de los cuadros más frecuentes en la edad infantil, y lo normal es que si el niño la tiene, los familiares cercanos también puedan tenerla. Son lo que muchas veces se denominan «lombrices».

Se producen por la presencia de oxiuros, que son unos gusanos de pequeño tamaño (entre 2 y 10 milímetros) y de color blanco que viven en diferentes localizaciones del intestino grueso. Lo típico es que las hembras suelen salir por la noche por el ano para depositar sus huevos.

El contagio suele producirse al tocarse el niño y transportar huevos en las manos, que pueden ser ingeridos por otro niño si lo toca. Las infecciones por este parásito suelen predominar sobre todo en otoño e invierno y afecta sobre todo a niños en edad preescolar.

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Molluscum contagiosum (molusco contagioso) en niños.

El molluscum contagiosum (o molusco contagioso) son unas lesiones que aparecen en la piel y que tienen una forma muy característica y fácil de reconocer. Su mayor problema es que pueden ser muy contagiosas.

Están producidas por poxvirus, un tipo de virus muy contagioso que se puede transmitir por contacto directo entre niños e incluso un mismo niño a otras zonas de su piel, al transportarlo con las uñas y rascarse. Produce unas lesiones en forma de pápulas que suelen tener forma de cúpula y con una característica depresión central, que ayuda mucho a reconocerlas. Pueden picar y a veces la base de la pápula puede estar ligeramente enrojecida.

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Enfrentamiento a la autoridad (negativismo desafiante) en niños y adolescentes.

El negativismo desafiante (u oposicionamiento activo) es una forma leve del trastorno de conducta típico, niños que suelen tener comportamientos agresivos y que se enfrentan a los comportamientos y normas sociales establecidos como normales. Suelen enfrentarse con facilidad a la autoridad.

Son niños que en general y de forma resumida, tienden a desobedecer, haciendo sólo aquello que les otorga placer o satisfacción.

De esta forma suelen ser desobedientes, desafiantes, se enfadan y enfadan a los que les rodean y ponen todo tipo de excusas para no hacer lo que se les ordena o les corresponde. Son frecuentes entre los 18 meses y los 3 años. La mayoría de estos casos se relacionan con un exceso de relajación por parte de los padres, que a veces otorgan demasiada permisividad a los niños, que sacan partido a esa situación adoptando los comportamientos que les produce placer o satisfacción.

Las formas más leves, comunes y fáciles de corregir de estos cuadros se manifiestan en forma de rabietas o enfados, en los que a veces el niño puede adoptar actitudes como contener la respiración.

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Mentiras en niños y adolescentes.

Las mentiras se dan cuando el niño relata o afirma hechos que no son ciertos y es consciente de ello. Los niños en edad preescolar generalmente mienten como resultado de la mezcla de realidad y fantasía que domina su forma de pensar y expresarse.

A veces lo usan como forma de expresar lo que a ellos les gustaría que hubiera ocurrido y por eso mienten cuando se les interroga sobre si han comido algo ó si han prestado un juguete. Por este motivo entre los 2 y los 4 años los niños las utilizan con frecuencia también como una forma de fantasía. En los niños en edad escolar la motivación para mentir es más compleja ya que la utilizan como medio para ocultar una realidad que les perjudica si la admiten. Por eso es habitual que mientan a esta edad, aunque los niños con estima más baja mienten más. A veces lo que ocurre es que el niño percibe la mentira en su entorno social cercano por lo que las ve como normales.

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Cabeza grande (macrocefalia) en niños.

La cabeza grande (macrocefalia) es un aumento del tamaño de la cabeza en relación a la edad del niño, que se constata mediante la medición del perímetro craneal.

Para poder decir que una niño tiene macrocefalia el tamaño de su cráneo ha de ser comparado al del resto de los niños de su edad, por lo que para ello se utilizan unas tablas estandarizadas que ajustan por edad y sexo.

Hay múltiples causas que pueden producir un aumento del tamaño de la cabeza del niño, de hecho una macrocefalia no tiene por qué ser sinónimo de patología, ya que los niños grandes, con mayor talla y peso, también tendrán el perímetro craneal aumentado con respecto al resto de los niños de su edad. También puede ser un rasgo familiar normal (existen antecedentes de macrocefalia en la familia sin ninguna repercusión clínica).

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Inflamación de las encías (gingivitis) en niños.

La gingivitis es una inflamación de las encías, es decir, la mucosa gingival, que es el tejido que rodea los dientes. Afecta a un porcentaje muy importante de la población infantil aunque la mayoría de los casos son leves. Su mayor riesgo es que progrese a una periodontitis, enfermedad mucho más severa.

En general se produce por una inadecuada higiene oral que permite que se acumule placa bacteriana en la unión entre el diente y esta mucosa, lo que termina produciendo la inflamación de la mucosa. Otras causas que pueden producirla son las caries, los aparatos de ortodoncia, las maloclusiones dentales y déficit de determinadas vitaminas, como la C.

Los grupos de mayor riesgo son los niños pequeños, en los que es más difícil que hagan una adecuada higiene, y los adolescentes, que suelen descuidarla mucho. A veces durante la pubertad se producen variaciones en las hormonas que favorecen el desarrollo de placa bacteriana en las encías.

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