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Acerca de Bruno Nievas

Mi nombre es Bruno Nievas. Pediatra desde hace quince años, he trabajado en hospital (planta, UCIP, consultas), en atención primaria, en centros públicos y en privados, y he desempeñado un cargo de dirección médica durante tres años. Como escritor, tengo tres novelas publicadas por Ediciones B, la última de ellas titulada «Lo que el hielo atrapa». Entre mis aficiones se encuentran la divulgación pediátrica y la escritura, así como los ordenadores, la tecnología y los medios de comunicación.

Obesidad y sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso son dos términos diferentes que  se suelen utilizar por parte de la población de forma indistinta en relación al problema que surge cuando hay un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto de estas, generando un acúmulo de grasa en el organismo.

Esto produce complicaciones tanto a corto plazo (exceso de peso, dificultad para la realización de ejercicio, asma) como a largo plazo (problemas cardiovasculares, exceso de colesterol y en general acortamiento de la esperanza de vida). En algunos países desarrollados la obesidad infantil se está convirtiendo en un serio problema y por eso es fundamental actuar desde edades muy tempranas, ya que el mayor problema de un niño obeso es que de adulto lo seguirá siendo en un 85% de los casos. La obesidad en los padres es uno de los factores que más se suele relacionar en los niños con sobrepeso.

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Fiebre

La fiebre consiste en un aumento de temperatura corporal y es uno de los motivos más frecuentes de consulta ya que es un proceso muy habitual sobre todo en los primeros años de vida del niño.

La temperatura se regula en una zona del cerebro, que responde a los cambios de temperatura que se producen en la sangre y en receptores de temperatura de la piel. El organismo responde de múltiples formas a los cambios de temperatura (sudor, redistribución de sangre y líquidos, etc.).

El aumento de temperatura suele estar originado por la presencia en la sangre de unas sustancias denominadas «pirógenos», que en general proceden de los virus, bacterias o toxinas de estos que puedan circular por la sangre del niño. La temperatura del organismo varía a lo largo del día, de forma que a primera hora es cuando se tienen las temperaturas más bajas, mientras que a última hora de la tarde la temperatura media suele estar un grado más alta que por la mañana.

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Invaginación intestinal

La invaginación intestinal ocurre cuando una parte del intestino del niño se introduce dentro del tramo de intestino que tiene al lado. Es una especie de pliegue del tubo intestinal sobre sí mismo y es la urgencia abdominal más frecuente en los niños menores de dos años, edad en la que se ven la mayoría de los casos.

El mayor problema de este cuadro es que puede llevar a un infarto del intestino, proceso muy grave ya que puede conducir a una perforación con peritonitis, ambos cuadros muy severos. La edad en la que es más frecuente verla es entre los 6 y los 12 meses. En la mayor parte de los casos no se sabe por qué se produce. Se cree que puede influir la infección por determinados virus pero no está clara la relación. En un bajo porcentaje de los niños existe una causa clara como por ejemplo un divertículo de Meckel ó un pólipo intestinal, pero no suele ser lo habitual.

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Apendicitis aguda

La apendicitis es un cuadro en el que se produce una inflamación del apéndice, una pequeña estructura en forma de gusano que se encuentra al final del intestino delgado. Es uno de los cuadros más temidos por parte de los padres ya que se trata de una urgencia real, quirúrgica, y cuya asistencia no conviene nunca demorar por el riesgo de complicaciones.

Es un cuadro raro en los menores de 2 años (donde sí es más frecuente la invaginación intestinal) y desde luego es excepcional en menores de 1 año. La edad en la que es más fácil ver este cuadro en la infancia es en el rango comprendido entre los 6 y los 12 años.

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Tics

Los tics consisten en movimientos rápidos, repentinos y estereotipados, de determinados grupos musculares, normalmente de forma involuntaria y que suelen verse sobre todo en cara y cuello, tronco y manos.

No suelen tener un ritmo claro y pueden producirse en cualquier grupo muscular. Son un motivo de preocupación y de consulta frecuente. Normalmente los tics se suelen controlar si el niño se esfuerza en hacerlo y además no se presentan cuando está dormido o relajad, y son más frecuentes cuando el niño está nervioso o cansado.

Estos aspectos son importantes ya que ayudan a distinguirlos de otros tipos de cuadros que pueden producir contracciones musculares, como por ejemplo ciertos tipos de epilepsia que se le pueden parecer. Otro dato que ayuda es que el niño es plenamente consciente de los tics mientras que en el caso de la epilepsia lo normal es que pierda el conocimiento (aunque sea unos segundos) y luego no recuerde las contracciones.

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Fimosis

La fimosis consiste en un estrechamiento en la parte final del prepucio (el prepucio es la piel que rodea el glande, la parte final del pene del niño), de forma que no es posible retraer éste ya que su orificio final es muy pequeño. Es muy frecuente en la edad infantil, más en niños más pequeños, de forma que está presente de forma natural en casi todos los recién nacidos. Con la edad su incidencia va disminuyendo, de forma que es muy poco frecuente a partir de los 3 años.

La mayoría de los casos son considerados fisiológicos, es decir, normales, y desaparecen antes de los 5 años. Hay casos en los que esta fimosis fisiológica persiste más allá de los 5 años o bien casos en los que se producen fimosis como consecuencia de infecciones o retracciones prepuciales forzadas, que producen inflamación, adherencias y posteriormente fimosis por estrechamiento de la parte final del prepucio.

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Desarrollo del niño de 2 a 6 meses.

El periodo de 2 a 6 meses es una etapa fundamental y de importantes cambios en el desarrollo psicomotor del niño.

Poco antes de los dos meses de vida se produce uno de los momentos más agradables para el niño y los padres, el comienzo de la sonrisa social.

Además ya hay una mayor interacción caracterizada sobre todo por un mayor contacto ocular con el niño. Este contacto se continúa con un mayor control del niño sobre su relación con el entorno, que aumenta de forma llamativa con el lógico y consiguiente disfrute de los padres, que participan en todo momento de esa mayor interacción. Pero no son los únicos cambios que se producen. En este post se detallan el resto de hitos o capacidades que el niño va adquiriendo en esta importante etapa.

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Angiomas planos (manchas rojas en la piel) en niños.

Los angiomas planos (ó superficiales) son pequeñas manchas en la piel como las conocidas como «picotazo de la cigüeña» (cuando se localizan en la nuca) ó el «beso del ángel» (en el rostro). Son pequeñas manchas de color rojo claro, muy frecuentes al nacimiento. Son muy frecuentes, y en realidad son tumores benignos producidos como consecuencia de un crecimiento anómalo de determinadas células que componen los vasos sanguíneos.

Los angiomas no suelen sobresalir por encima de la piel. Pueden ser más superficiales (de color rojo más claro) o más profundos (de color más azulado). Son más frecuentes que los hemangiomas, son pequeñas manchas de color rojo claro y pueden verse en el momento del nacimiento del bebé o bien en los primeros meses de vida.

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Balanitis (inflamación del glande) en niños.

La balanitis es una infección del glande, que es la parte final del pene del niño. Generalmente está producida por bacterias, aunque también puede verse originada por hongos.

Hay veces en los que la mera presencia de secreciones en la zona puede hacer sospecharla, aunque estas secreciones realmente no sean producto de una infección.

La balanitis puede producir inflamación de la zona, a veces con picor o molestias. En función de la facilidad para que se expulsen las secreciones (más difícil si hay fimosis) puede haber un acúmulo de secreciones en el surco balano-prepucial. Puede haber un cuadro de fiebre.

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Bocanadas y reflujo gastroesofágico en lactantes y niños.

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.

Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.

Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.

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