Archivo de la categoría: Adolescentes

Cojera en la infancia. Niño que cojea.

Se podría definir como cojera o a un niño que cojea como cualquier alteración de la marcha que presente un niño. Siempre debe ser evaluada por un pediatra, y más en determinadas situaciones.

Las causas de posibles cuadros de cojera en la infancia son numerosas y muy variadas. La mayoría de los casos se deben a procesos sencillos, banales y sin repercusión, pero otras pueden esconder un proceso de fondo que puede requerir tratamiento. Entre las causas más frecuentes de cojera en la infancia se encuentran los traumatismos (contusiones, esguinces y fracturas), las sinovitis transitorias de cadera, la enfermedad de Perthes y el deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral.

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Anorexia nerviosa en la infancia

La anorexia nerviosa es un cuadro psicológico relativamente frecuente en la adolescencia y sobre todo en los países desarrollados, donde puede llegar a constituir un auténtico problema. Tiene muchos aspectos en común con la Bulimia Nerviosa y con el Trastorno de Ingesta Compulsiva (los llamados atracones).

La anorexia nerviosa se caracteriza porque se presenta sobre todo en niñas adolescentes que están preocupadas por su peso y actúan de forma que consiguen tener un peso inferior al adecuado para ellas aunque la preocupación por supuesto continúa, lo que hace que se metan en un círculo vicioso en el que siempre quieren seguir perdiendo peso. También puede darse en varones adolescentes, aunque es cierto que esto es bastante menos frecuente y en general se suele hablar (muchas veces erróneamente, por lo comentado) de pacientes de sexo femenino.

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Amenorrea, falta de la menstruación o de la regla

打印La amenorrea es la ausencia de menstruación (conocida también como regla) y puede ser de dos tipos. La que se denomina primaria es la que ocurre en las adolescentes que nunca han tenido la regla. La edad a la que las niñas suelen tener su primera regla (denominada menarquia) suele ser muy parecida a la de sus madres, pero en cualquier caso se empieza a sospechar amenorrea primaria en niñas a partir de los 16 años si ya han desarrollado.

La secundaria ocurre en chicas que han tenido la regla y dejan de tenerla. La primera causa a descartar siempre en una amenorrea secundaria debe ser un embarazo, aunque hay otras muchas causas que la pueden producir y que se explican en esta entrada.

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Bulimia nerviosa en la infancia

La bulimia nerviosa es un cuadro psicológico alimentario muy frecuente en la adolescencia y sobre todo en los países desarrollados. Es unas diez veces más frecuente que la anorexia nerviosa y tiene muchos aspectos en común con ella. Al igual que ocurre en la anorexia es más frecuente en mujeres adolescentes pero en este caso no es raro encontrarla en varones. Normalmente suele haber problemas de imagen o de identidad.

El adolescente con bulimia suele ser criticado por su peso incluso a veces en el seno de su propia familia. No es raro ver antecedentes de familiares con bulimia en las familias de los niños que la presentan. Hay dos formas: La impulsiva hace que el niño tenga los atracones como respuesta a un factor de estrés. La relacionada con las dietas genera los atracones que los adolescentes se dan para resarcirse de una dieta. El atracón genera un sentimiento de culpa y esto hace que de nuevo hagan dieta.

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Candidiasis o infecciones por hongos en niños.

Las candidiasis son de las infecciones por hongos más frecuentes en la infancia, y son las que están producidas por cándidas, un tipo de hongo bastante común. Pueden aparecer de muy diversas formas, siendo algunas de ellas muy frecuentes en la edad infantil.

La cándida es un hongo presente en el medio ambiente que coloniza de forma normal a todos los niños, pero solo produce infecciones en situaciones determinadas, como por ejemplo alteración de la flora normal de la piel o de las mucosas, como ocurre al tomar antibióticos. Esto es lo más frecuente y generalmente las infecciones son bastante leves. Pero también pueden verser en enfermedades crónicas o con tratamientos de base que puedan generar cuadros de inmunodepresión en el niño, aunque en estos casos se suelen dar las formas más graves de infección por este hongo.

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Alopecia, calvicie o pérdida de pelo en niños.

La alopecia, calvicie o pérdida de pelo es un motivo de consulta bastante frecuente en la edad infantil. De hecho, la alopecia o calvicie puede estar presente al nacimiento o bien producirse en algún momento de la infancia (esto es mucho más frecuente).

También puede ser difusa o localizada, siendo esta también la forma más frecuente. En la inmensa mayoría de los casos en edad infantil la presentación va a ser tras el nacimiento y en la forma localizada (en áreas). Las causas más frecuentes son las infecciones por determinadas infecciones superficiales por hongos (los cuadros comúnmente denominados como «tiñas», la denominada alopecia areata y la alopecia traumática. Todos estos procesos se explican a continuación.

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Acné en niños y adolescentes.

El acné es un proceso en el que se produce una típica afectación de la piel que genera la aparición de los denominados comedones. Y es que los folículos pilosebáceos (donde nacen los pelos) y las glándulas sebáceas (o grasas) de la piel se pueden afectar por un exceso de producción de grasa cuyo origen suele ser hormonal, motivo por el que típicamente se relaciona la aparición de acné con la pubertad.

El acné se produce cuando estos folículos se obstruyen porque se acumula la grasa y se produce el denominado comedón, que da el típico aspecto de «grano». Suele ayudar a su aparición la presencia de ciertos gérmenes en la piel y además existe un cierto componente hereditario. La presencia de acné ya en la etapa de recién nacido parece que predispone a padecer cuadros más severos en la adolescencia.

Otros factores que influyen en la aparición de acné son el estrés, las variaciones hormonales del ciclo menstrual, los niveles elevados de ciertas hormonas, algunos cosméticos o fármacos como los anticonceptivos. Lo que sí parece es que no existe una relación (al menos directa) entre el consumo de determinados alimentos, como el chocolate, y la aparición de acné.

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Sonambulismo, terrrores nocturnos, pesadillas, mioclonias y otros.

Los trastornos del sueño, médicamente denominados parasomnias, son muy frecuentes en la edad pediátrica. Los trastornos más frecuentes son la dificultad para dormirse o los despertares frecuentes durante la noche, que se comentan en otra entrada.

Sin embargo hay más cuadros, que pueden ser motivo de duda o incluso de lógica preocupación para los padres en caso de presentarse. Estos son comportamientos nocturnos en forma de episodios y que suelen relacionarse con una leve inmadurez del sistema nervioso del niño. Los más frecuentes son el sonambulismo, los terrores nocturnos, las pesadillas, los movimientos rítmicos de autoamecimiento, las somniloquias (hablar en sueños) o las mioclonias fisiológicas. En esta entrada se explican en qué consiste cada uno de ellos y cómo deben afrontarse en caso de que sea necesario hacerlo.

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Trastorno obsesivo compulsivo (obsesiones y compulsiones) en niños.

El trastorno obsesivo compulsivo abarca dos síntomas, las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones son ideas o pensamientos que tiene un niño de forma repetida. Las compulsiones son comportamientos o actos repetitivos. En general ambos son reconocidos como extraños por el propio niño, aunque termina aceptándolos como normales y realizándolos. Eso sí, muchas veces a escondidas.

Las obsesiones y las compulsiones pueden ser un rasgo de la personalidad que puede estar acentuado en algunos niños. Cuando estos actos producen un problema, por ejemplo afectando al ritmo de vida normal de un niño, entonces se habla de un trastorno obsesivo compulsivo. En muchos casos estos comportamientos son adquiridos en el propio seno familiar y en otros existen múltiples antecedentes familiares. Sigue leyendo

Trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes.

El trastorno de estrés postraumático consiste en un cuadro en el que el niño padece una serie de síntomas relacionados con haber sufrido un episodio que le ha generado un cuadro de intenso estrés.

Es más frecuente de lo que se piensa en sus formas leves y también se ve con más facilidad en los niños más pequeños, ya que tienen menor capacidad psicológica para defenderse de estas situaciones. Es decir, están más desprotegidos ante situaciones potencialmente más estresantes.

Suele suceder porque el niño sufre un episodio que le genera un estrés intenso. El episodio no tiene por qué ser en sí grave, basta con que le genere estrés al niño, aunque en ocasiones sí pueden ser más serios, como una mordedura de perro o un accidente. En la mayoría de los casos, y sobre todo en las formas leves, son sucesos relativamente normales para su edad, como por ejemplo una disputa con un compañero en el colegio.

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