Archivo de la categoría: Desarrollo psicomotor

Niños que se quedan «privados» (o espasmos del sollozo).

Los espasmos del sollozo, conocidos de forma coloquial como «que el niño se queda privado», son episodios en los que un niño de corta edad se queda sin respiración durante unos instantes. Suelen verse entre los seis meses y los dos años de edad, aunque pueden suceder hasta los cuatro o los cinco años, eso sí, de forma cada vez más rara, pues a partir de esa edad deberían ser excepcionales. Parece que su origen reside en una falta de maduración del sistema nervioso, de forma que durante el llanto el niño hace una espiración forzada y deja de respirar durante unos instantes. Suele haber antecedentes familiares de estos cuadros de espasmos del sollozo.

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Niños que se hacen caca sin querer (encopresis).

EncopresisLa encopresis consiste en la ausencia de control de esfínter rectal, es decir, en la emisión involuntaria de heces, de forma que un niño mayor de cuatro años realiza la defecación pero sin controlar su emisión. Suele estar producida por cuadros de estreñimiento, ya que cuando no hay espacio para retener más heces en el tramo final del intestino, el niño hace deposición por «rebosamiento». El problema reside en que si estos niños tienden a retener las heces, el organismo se hace menos sensible al estímulo de su llenado (que es lo que genera las ganas de defecar) y se perpetúa el círculo vicioso.

A veces lo que sucede es que el niño retiene las heces de forma voluntaria porque tiene una fisura que le genera dolor o porque no quiere hacer deposición fuera de casa, como sucede por ejemplo cuando comienzan a ir al colegio, porque les da vergüenza pedirlo. Otras causas como determinados procesos neurológicos (enfermedad de Hirschsprung) o endocrinos (hipotiroidismo, diabetes) son mucho menos frecuentes.

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Depresión en niños.

La depresión es un cuadro poco frecuente en la infancia temprana pero puede darse con más facilidad en la adolescencia. Aunque todo el mundo asocia la depresión con tristeza, en realidad son muchos los síntomas que pueden verse, por lo que en muchas ocasiones no es fácil ni siquiera sospecharla. Los síntomas comunes suelen ser la tristeza, la irritabilidad o la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como ir al colegio o jugar con los amigos.

Sin embargo, a veces no son tan evidentes y en niños más pequeños consisten en cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o cansancio generalizado. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o de suicidio, sin que ello signifique que vayan a realizarlo.

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Regresiones del desarrollo en niños.

Las llamadas regresiones del desarrollo consisten en la presencia de conductas en un niño que son propias de una edad menor. Suelen producirse cuando un niño que ya controla esfínteres o ha adquirido alguna otra capacidad, deja de hacerlo de forma súbita. Se suelen producir cuando existe un episodio que le genera estrés, ansiedad o temor, como por ejemplo el nacimiento de un hermano pequeño, y suele ser una forma de llamar la atención de los padres o de las personas que están a su cargo en ese momento. Aunque son propias de niños pequeños, en la adolescencia no es raro ver pequeños episodios de regresiones pasajeras por estrés o rebeldía.

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Potomanía (o niños que beben mucha agua).

La potomanía es un cuadro que sucede cuando el niño tiende a beber grandes cantidades de agua, pero sin que haya una enfermedad que provoque ese comportamiento.

Por qué se produce
A veces los niños realizan este tipo de comportamientos con el fin de llamar la atención de los padres, en el caso de que sean estos los que regulan el acceso al agua. Esto es relativamente frecuente en los niños más pequeños, que no alcanzan al fregadero o a las botellas, y que desean llamar la atención de los padres mediante ese comportamiento.

A veces, la potomanía es una forma de regresión, en la que el niño tiene comportamientos propios de niños de menor edad, con el  fin de llamar la atención. Esto suele suceder mucho cuando se presentan los cuadros de celos por nacimiento de un hermano.

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Cabeza pequeña (microcefalia).

La microcefalia es una disminución del tamaño de la cabeza en relación a la edad del niño, que se constata mediante la medición del perímetro craneal. Para poder decir que una niño tiene microcefalia el tamaño de su cráneo ha de ser comparado al del resto de los niños de su edad, por lo que para ello se utilizan unas tablas estandarizadas que ajustan el tamaño por edad y sexo.

Hay múltiples causas que pueden producir una disminución del tamaño de la cabeza del niño respecto al resto de los niños de su edad, de hecho una microcefalia no tiene por qué ser  sinónimo de patología, ya que existen cuadros de microcefalias familiares que se se heredan sin patología añadida.

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Labio leporino y fisura palatina en niños.

El labio leporino y la fisura palatina son dos cuadros distintos pero que se suelen asociar dado que están relacionados. El labio leporino es una malformación del labio superior en la que este no está cerrado del todo. La fisura palatina es una separación entre las dos mitades superiores del paladar. Son raros, aunque es un poco más frecuente el labio leporino.

Suelen ser defectos genéticos que el niño presenta al nacimiento, por eso es frecuente que haya antecedentes en la familia. A veces se relacionan con otras malformaciones genéticas. Hay casos en los que parece que su aparición podría estar relacionada con un déficit de vitamina B6 o de ácido fólico. En algunos casos parece que se asocia al consumo de determinados fármacos durante el embarazo, como la fenitoína.

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Hurtos o pequeños robos en niños y adolescentes

Los hurtos son pequeños robos que se pueden ver casi a cualquier edad, y es que no es raro que casi todos los niños, sobre todo los más pequeños, hurten alguna vez en su vida. Y es que los niños en edad preescolar tienen mayor dificultad para distinguir lo que es suyo de lo que pertenece a otros niños o a otras personas o entornos, como por ejemplo los juguetes que se exponen en una tienda o que puedan ver en un parque, aunque se les puede enseñar. A veces la mera presencia del objeto delante de ellos es suficiente para que lo consideren de su propiedad.

Sin embargo es más preocupante cuando estos hurtos son repetidos ya que pueden poner de manifiesto alguna carencia psicológica, y sobre todo los que se producen en niños que ya están en edad escolar o por encima, como los adolescentes.

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Apneas del lactante o episodio aparentemente letal

El llamado episodio aparentemente letal, también conocido como apnea del lactante, consiste en cuadros en los que el lactante realiza pequeñas pausas respiratorias, de unos cinco a quince segundos, que llaman mucho la atención ya que puede presentar cambio de coloración en el que la piel puede adquirir un tono azulado o pálido, un mal tono muscular y un mal aspecto en general. A veces el niño puede presentar movimientos de extremidades que son percibidos como alarmantes por los padres, que tienen la sensación de que el niño parece que se está muriendo. Es, por lo tanto, un cuadro bastante llamativo y que puede generar una considerable alarma, bastante justificada, en el entorno familiar. Sin embargo, y a pesar de la sensación de enorme gravedad que producen, estos episodios duran poco y el niño se recupera tras ellos. En todo caso y ante la presencia de uno siempre se debe acudir a un servicio de urgencias.

Estos episodios no suelen ser letales a pesar de su apariencia, pero es cierto que podrían estar relacionados con el Síndrome de muerte súbita del lactante. Los episodios aparentemente letales son más frecuentes que los de muerte súbita, se ven en niños de menor edad y predominan durante el día, mientras que los episodios de muerte súbita suelen ser nocturnos. En este post se explican una serie de aspectos que nos ayudan a conocer mejor los episodios aparentemente letales.

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Dificultad para escribir o disgrafia

La disgrafia consiste en un cuadro en el que la capacidad del niño para la escritura se encuentra por debajo de la esperada para su edad.

No suelen tener un trastorno o enfermedad de base que la justifique y no se conoce exactamente el motivo de por qué se produce este cuadro, pero sí parece que existe un componente familiar y hereditario claro ya que es frecuente ver más casos dentro de la familia. Parece que podría haber una relación con el retraso en la capacidad de adquisición del habla, que podría influir en la aparición de la disgrafia.

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