La seguridad de los niños en su entorno habitual y la prevención de accidentes de tráfico en edad infantil son dos temas muy serios y que cualquier padre debe conocer. Pero en relación al segundo, y en concreto en lo que respecta a las normas de seguridad en niños, hay que recordar que estas son cambiantes. De hecho, y siguiendo lo marcado en el Real Decreto 667/2015, de 17 de julio de 2015, el 1 de octubre de este año se han actualizado estas normas, con una serie de pequeñas —pero importantes— modificaciones que afectan a cómo deben viajar los menores en los vehículos. ¿Quieres conocer cuáles son?
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Hipotiroidismo primario, congénito o del recién nacido.
El hipotiroidismo primario, congénito o del recién nacido consiste en un déficit de hormona tiroidea que está presente al nacimiento, y por eso se llama congénito. Puede ser perenne pero algunos de estos cuadros, sin embargo, son transitorios y están relacionados con factores maternos. Y en otras ocasiones el hipotiroidismo se desarrolla en etapas posteriores de la vida, por lo que entonces son denominados adquiridos.
Por qué se produce el hipotiroidismo congénito.
El hipotiroidismo congénito está presente al nacimiento y se puede deber a una malformación de la glándula tiroides, a un problema en la síntesis de la hormona o bien a un problema transitorio debido a un factor materno, como por ejemplo el consumo de ciertos fármacos o el paso de anticuerpos maternos antitiroideos al feto durante el embarazo. Las malformaciones del tiroides o los problemas en la síntesis de hormona son procesos para toda la vida, y suelen tener un origen genético. Por el contrario, los transitorios remiten cuando el niño elimina el factor materno, como el fármaco o los anticuerpos procedentes de la madre que hayan podido pasar a través de la placenta.
Hipervitaminosis A (ingesta excesiva de vitamina A en niños).
La hipervitaminosis A consiste en un exceso de presencia de vitamina A en el organismo. La vitamina A es un nutriente de los llamados esenciales, es decir, de los que necesitamos ingerir para vivir, y que solo puede ser sintetizada por las plantas, en forma de los denominados carotenos, tan presentes en los tomates o en las zanahorias. También la ingerimos en los cereales y las verduras, con la carne e incluso con los lácteos.
Esta vitamina, al igual que otras muchas, es liposoluble, es decir, se disuelve en grasa, y para que se absorba en el organismo bien debe ir acompañada de una proporción adecuada de proteínas y grasas en la dieta. Sin embargo, y precisamente al ser liposoluble, puede acumularse con facilidad en el organismo, donde existen gran cantidad de grasas que pueden hacer de almacén, en caso de que se ingiera en exceso. Y eso es algo que puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas, que en algunas ocasiones se usan de forma inadecuada, dándolos sin necesidad o en una cantidad excesiva, a pesar de las precauciones que se señalan en los prospectos.
Aumento de tamaño del pecho (o ginecomastia) en adolescentes.
La ginecomastia del adolescente, es decir, el crecimiento del pecho en niños consiste en el aumento de tamaño del pecho en los varones. Es un cuadro relativamente frecuente que ocurre en la mayoría de los niños al inicio del desarrollo de la pubertad, lo que supone un elevado número de consultas, en la mayoría de los casos por dolor que localizan en la zona del pezón o porque el aumento de tamaño del pecho les genera vergüenza a la hora de estar con sus compañeros, especialmente al hacer deporte o al acudir a la playa o piscina. Por eso las consultas suelen producirse sobre todo en épocas de calor, aunque no es raro verlas a lo largo de todo el año, ya que cuando aparece suele preocupar a los adolescentes.
¿Vacunas? Tú decides. Pero infórmate antes.
Sé que existe una corriente antivacunas. Sé que las vacunas no son obligatorias. Y sé que en la última década se ha perdido confianza en nuestra sociedad en general y en nuestro sistema sanitario en particular. Y sé que, como consecuencia de ello, hay quienes optan, debido a esa falta de confianza en nuestra sanidad y nuestro entorno, por no vacunar a sus hijos. Pues bien, las decisiones, y sobre todo las que son tan importantes como esta, han de tomarse con toda la información posible.
Por eso, en este post —que es un extracto de un capítulo de mi libro Los niños no son de Marte— explico de forma desenfadada y cercana, pero científicamente precisa, qué son las vacunas, qué importancia poseen, qué puede suceder si no vacunas a tu hijo, y un aspecto esencial: cuál es su seguridad. Espero que esta información ayude a tomar decisiones sensatas, que de verdad piensen en el bienestar de nuestros hijos.
¿Qué son las vacunas?
Pues es bastante sencillo: unas sustancias que hacen que el organismo de los bebés —especialmente durante los dos primeros años de vida— desarrollen defensas ante infecciones graves. Infecciones que matan. Infecciones que hacen mucho daño. Sí, sé que muchas de estas enfermedades son poco frecuentes en la actualidad, pero esto es así porque se vacuna frente a ellas. Y un niño no vacunado estará expuesto a ellas, aunque se vean menos. Y no hablo de catarros precisamente, sino de poliomielitis, hepatitis, tos ferina, neumonías o meningitis, entre otras.
Aumento del bazo (esplenomegalia) en niños.
La esplenomegalia es el aumento de tamaño del bazo, un órgano relacionado con el sistema inmunológico y que se localiza en la parte izquierda del abdomen, junto al estómago, y que habitualmente no debe ser palpable, aunque a veces puede serlo sin que ello traduzca ningún tipo de problema o patología. Es más fácil palparlo cuanto más pequeño es el niño, de forma que se puede palpar hasta en un tercio de los recién nacidos, sin que suponga ningún problema.
Hay muchas causas que pueden producir un aumento de tamaño del bazo. Las más frecuentes son las infecciosas, sobre todo virus. Menos frecuentes son las anemias, como las beta talasemias. También se puede afectar si hay problemas en el hígado, enfermedades metabólicas o de otros tipos, como las autoinmunes. Mucho menos frecuente es la presencia de tumores.
Depresión en niños.
La depresión es un cuadro poco frecuente en la infancia temprana pero puede darse con más facilidad en la adolescencia. Aunque todo el mundo asocia la depresión con tristeza, en realidad son muchos los síntomas que pueden verse, por lo que en muchas ocasiones no es fácil ni siquiera sospecharla. Los síntomas comunes suelen ser la tristeza, la irritabilidad o la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como ir al colegio o jugar con los amigos.
Sin embargo, a veces no son tan evidentes y en niños más pequeños consisten en cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o cansancio generalizado. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o de suicidio, sin que ello signifique que vayan a realizarlo.
Anemia del lactante (o anemia fisiológica de la lactancia)
La anemia del lactante, conocida en términos médicos como anemia fisiológica de la lactancia, consiste en un descenso de las cifras de hemoglobina, la sustancia que permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, durante los primeros meses de vida.
Este descenso de hemoglobina es lo que define a las anemias, de las que existen otros tipos como la generada por falta de hierro o las relacionadas con procesos crónicos. Sin embargo, la anemia del lactante forma parte de la adaptación de la sangre a la vida fuera del útero, y hay quien considera que no es una anemia sino una transición normal en la sangre del lactante.
Adrenarquia prematura o desarrollo precoz de vello púbico o axilar en niños.
La adrenarquia prematura consiste en el desarrollo caracteres sexuales secundarios, es decir, la aparición precoz de vello púbico o en las axilas, pero sin que existan otros signos de inicio de desarrollo puberal, como por ejemplo aumento de tamaño de los testículos en los niños o crecimiento del pecho en las niñas. La adrenarquia es un cuadro que se ve con relativa frecuencia en consulta, en niños preadolescentes, y es más frecuente en niñas.
En realidad, no se conoce la verdadera causa de este proceso, aunque se piensa que se debe a un aumento de la presencia de determinadas hormonas que se originan en las glándulas suprarrenales, que se localizan encima de los riñones y cuya producción hormonal está relacionada, entre otras cosas, con el desarrollo de caracteres sexuales llamados «secundarios», como la aparición de vello.
Regurgitación en lactantes.
La regurgitación consiste en el paso de alimento desde el estómago hacia la boca sin que el niño haga ningún tipo de intención o esfuerzo para que eso ocurra, es decir, sucede de forma espontánea. Es un cuadro que sucede de forma muy frecuente durante la época de la lactancia.
Suele suceder porque los lactantes tienen un esfínter en la parte baja del esófago que aún está poco maduro. Este esfínter está en la zona que une el esófago con el estómago y su función consiste en cerrarse cuando el alimento ha pasado al estómago. Sin embargo en estos niños el esfínter no se cierra del todo o lo hace con poca fuerza, de forma que con los movimientos del estómago el alimento (generalmente leche) sale hacia arriba, apareciendo de nuevo en la boca.
