Archivo de la categoría: Recién nacido

Telarquia (desarrollo de mamas) prematura en niñas.

La telarquia (o desarrollo de mamas) prematura consiste en un desarrollo excesivo de las mamas de forma precoz. Es relativamente frecuente en los recién nacidos, de forma transitoria.

Es un proceso relativamente fácil de ver en niñas menores de tres años y parece se debe a un exceso de sensibilidad del tejido mamario a mínimos niveles de estrógenos.

A veces se observa porque la niña entra en contacto con productos o cremas que contienen estrógenos, que pueden estar usando ella o la madre. A veces estos productos son incluso alimentos. En los recién nacidos se puede ver de forma leve y transitoria por paso de estrógenos de la madre. En estos casos desaparece rápidamente, aunque en general en todos ellos se suele hacer un seguimiento para constatar la correcta evolución. Es obligado que no existan otros síntomas de desarrollo, como presencia de vello en pubis o sangrado vaginal, por ejemplo, para hablar de una telarquia prematura simple.

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Fiebre

La fiebre consiste en un aumento de temperatura corporal y es uno de los motivos más frecuentes de consulta ya que es un proceso muy habitual sobre todo en los primeros años de vida del niño.

La temperatura se regula en una zona del cerebro, que responde a los cambios de temperatura que se producen en la sangre y en receptores de temperatura de la piel. El organismo responde de múltiples formas a los cambios de temperatura (sudor, redistribución de sangre y líquidos, etc.).

El aumento de temperatura suele estar originado por la presencia en la sangre de unas sustancias denominadas «pirógenos», que en general proceden de los virus, bacterias o toxinas de estos que puedan circular por la sangre del niño. La temperatura del organismo varía a lo largo del día, de forma que a primera hora es cuando se tienen las temperaturas más bajas, mientras que a última hora de la tarde la temperatura media suele estar un grado más alta que por la mañana.

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Fimosis

La fimosis consiste en un estrechamiento en la parte final del prepucio (el prepucio es la piel que rodea el glande, la parte final del pene del niño), de forma que no es posible retraer éste ya que su orificio final es muy pequeño. Es muy frecuente en la edad infantil, más en niños más pequeños, de forma que está presente de forma natural en casi todos los recién nacidos. Con la edad su incidencia va disminuyendo, de forma que es muy poco frecuente a partir de los 3 años.

La mayoría de los casos son considerados fisiológicos, es decir, normales, y desaparecen antes de los 5 años. Hay casos en los que esta fimosis fisiológica persiste más allá de los 5 años o bien casos en los que se producen fimosis como consecuencia de infecciones o retracciones prepuciales forzadas, que producen inflamación, adherencias y posteriormente fimosis por estrechamiento de la parte final del prepucio.

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Angiomas planos (manchas rojas en la piel) en niños.

Los angiomas planos (ó superficiales) son pequeñas manchas en la piel como las conocidas como «picotazo de la cigüeña» (cuando se localizan en la nuca) ó el «beso del ángel» (en el rostro). Son pequeñas manchas de color rojo claro, muy frecuentes al nacimiento. Son muy frecuentes, y en realidad son tumores benignos producidos como consecuencia de un crecimiento anómalo de determinadas células que componen los vasos sanguíneos.

Los angiomas no suelen sobresalir por encima de la piel. Pueden ser más superficiales (de color rojo más claro) o más profundos (de color más azulado). Son más frecuentes que los hemangiomas, son pequeñas manchas de color rojo claro y pueden verse en el momento del nacimiento del bebé o bien en los primeros meses de vida.

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Bocanadas y reflujo gastroesofágico en lactantes y niños.

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.

Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.

Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.

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Costra láctea (dermatitis seborreica) en lactantes y niños.

La dermatitis seborreica o costra láctea consiste en una erupción cutánea en la que se produce una inflamación (dermatitis) que condiciona el que se descame la piel con facilidad en la zona afectada.

Es una de las más frecuentes de la edad infantil y aunque predomina sobre todo en recién nacidos y lactantes de corta edad, puede verse a cualquier edad de la infancia.

No se conoce la causa de por qué se produce esta dermatitis. Hay quien considera que incluso es una variante de la normalidad y que se produciría por un crecimiento acelerado de la piel de la cabeza del niño. No está tampoco claro que haya algún desencadenante que la produzca o la empeore.

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Desarrollo del niño de 0 a 2 meses.

La etapa de desarrollo del niño de 0 a 2 meses es otra de las etapas fundamentales del desarrollo neurológico y del crecimiento físico del recién nacido, que ya pasa a la etapa de lacante, pero donde aún tiene muchas vulnerabilidades propias de su aún escaso desarrollo a nivel neurológico, motor y de su sistema inmunitario. En esta etapa sigue siendo fundamental la alimentación con leche materna, intentando dar fórmula artificial solo en los casos en los que sea imposible llevar a cabo la lactancia materna.

Esta etapa se caracteriza por un crecimiento muy rápido en el que además el niño aprende a alimentarse y dormir fuera del útero materno y empieza a adquirir las bases para la interacción social.

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Estremecimientos o temblores en niños.

Los estremecimientos son episodios de temblores que típicamente se ven en lactantes, aunque pueden prolongarse hasta los siete años de edad.

No está claro el por qué se producen estos episodios de temblores, aunque parece que existe un componente genético, ya que suele haber antecedentes de episodios similares en los familiares de los niños que los padecen. A veces los familiares también padecen cuadros de temblores esenciales a la larga, de tipo benigno. Pueden aparecer espontáneamente (sin motivo alguno), o bien relacionados con determinados desencadenantes como el estrés, ansiedad, probar determinados sabores (dulces o salados intensos), etc.

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Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en lactantes.

La intolerancia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción adversa del organismo del niño frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque en este caso no es una alergia, como sí ocurre en el cuadro de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Los cuadros de intolerancia son relativamente frecuentes y en general tienen buen pronóstico y evolución.

Por qué se produce intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
No se conoce realmente por qué se produce este cuadro de reacción frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque parece que el mecanismo no es el de una alergia. Parece ser que el intestino del lactante podría estar inmaduro (poco desarrollado), lo cual permitiría el paso de proteínas grandes de leche de vaca mal digeridas. Estas proteínas, al entrar en contacto con el sistema inmunológico del niño, generarían una respuesta defensiva.

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Alergia a las proteínas de la leche de vaca en lactantes y niños.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción que produce el sistema defensivo del niño frente a la leche de vaca. Son relativamente frecuentes entre la población infantil y por ese motivo el diagnóstico debe estar siempre confirmado, no siendo válida la mera sospecha por parte de los padres. Siempre se debe acudir a un pediatra para la realización de un estudio. No es raro encontrarla en niños que tienen el antecedente de dermatitis atópica moderada o severa.

Se debe a que ciertas proteínas que están contenidas en la leche de vaca son reconocidas como extrañas por el sistema inmunológico (defensivo) del niño, que fabrica una serie de sustancias denominadas anticuerpos con el fin de defenderse de ellas. El problema es que además se desencadena una respuesta defensiva e inflamatoria que puede ser muy perjudicial para el niño. A veces predispone a padecerla la introducción temprana de la leche artificial o los cuadros de gastroenteritis previos a esta introducción.

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