Archivo de la categoría: Escolares

Anemia por falta de hierro (ferropénica) en niños.

Una anemia consiste en un descenso de una sustancia en la sangre llamada hemoglobina. Esta sustancia permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, donde lo entrega para que pueda utilizarse.

La causa más frecuente de anemia en la edad infantil se debe a una falta de hierro, caso que recibe el nombre de anemia ferropénica o ferropenia. La anemia por déficit de hierro es la anemia más frecuente en general en la edad infantil. Se puede ver a cualquier edad aunque es más frecuente a partir de los 3-4 meses de vida en adelante, especialmente si se hacen dietas muy poco variadas en edad preescolar o escolar.

Puede tener muchas causas, pero las más frecuentes suelen estar relacionados con un déficit en su ingesta (sobre todo en lactantes, preescolares y escolares) y un mayor gasto debido al crecimiento y a la aparición de las menstruaciones en las niñas (adolescencia). En los adolescentes también es posible que exista un déficit en la ingesta ya que a esa edad suelen comer peor por rebeldía. A veces puede haber pérdidas aumentadas por diversos motivos, como sangrados ocultos, menstruación excesiva en las adolescentes u otros motivos.

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Adenopatías o ganglios inflamados en niños.

Las adenopatías son ganglios que están aumentados de tamaño. Los ganglios son unos órganos del sistema defensivo donde las células defensivas se almacenan o realizan diferentes funciones, y se inflaman cuando existen por ejemplo infecciones o heridas. Las adenopatías por lo tanto son relativamente frecuentes en la edad infantil y suelen suponer un motivo frecuente de consulta ya que a veces la inflamación es llamativa. Se suelen detectar como bultos en el cuello, bajo la mandíbula o bien en la región posterior de la cabeza, como por ejemplo en la parte alta de la nuca.

Las adenopatías se pueden producir por múltiples causas. En la mayoría de los casos estas causas son infecciosas y sencillas de tratar, sin embargo en algunos el proceso de fondo puede ser severo, por lo que ante su presencia o ante hallazgos fuera de lo común se debe consultar siempre. Entre las causas más frecuentes se encuentran las infecciones, a mucha distancia del resto de causas. Casi cualquier infección puede producir adenopatías con características que pueden variar mucho en función del germen y del tipo de infección que se produzca. Mucho menos frecuentes son los procesos reumatológicos o inmunes, y mucho menos los relacionados con tumores o neoplasias.

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Síncope, lipotimia, mareo o desmayo en niños.

Un síncope o lipotimia (a veces llamado desmayo) es una pérdida de conciencia de forma súbita. Generalmente se acompaña de pérdida de la fuerza, de forma que el niño suele perder la postura y caer al suelo si está incorporado. A veces lo que ocurre es que el niño o adolescente tiene la sensación de que va a perder la conciencia pero no llega a ocurrirle. Este último cuadro se denomina presíncope. Aunque no tienen nada que ver con ellos, pueden ser confundidos con los mareos, pues a veces el niño lo describe de esa forma.

En general está motivado por una falta de riego sanguíneo en la zona cerebral, que suele ser de corta duración. Esta falta de riego puede estar causada por múltiples factores, aunque en la edad infantil (o adolescente) las causas más frecuentes suelen ser las bajadas de tensión o una frecuencia cardíaca algo más lenta de lo habitual. Estas mismas causas son las que motivan los presíncopes.

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Intoxicación por lejía (cáusticos) en niños.

La intoxicación por lejía o por cualquier otro tipo de cáusticos es un cuadro, por desgracia, relativamente frecuente en nuestro medio. Los cáusticos comprenden un amplio grupo de sustancias de las cuales una de las más conocidas es la lejía. Otros de ellos son los limpiadores del hogar, limpiahornos, desatrancadores y un amplio abanico de productos que comprenden dos grandes grupos, los ácidos y los álcalis, aunque muchos de los síntomas y efectos son comunes a ambos.

En los últimos años la legislación obliga a que estos productos lleven cierres de seguridad y sus fórmulas han sido adaptadas para ser menos lesivas para los niños. El mayor problema viene cuando en casa se almacenan de forma indebida, se dejan abiertos o bien se usan envases orientados al entorno profesional, cuya composición es mucho más tóxica.

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Dislexia en niños.

La dislexia es un trastorno relativamente frecuente en la edad infantil y que debe sospecharse ante todo niño de inteligencia y desarrollo normales que en la escuela empieza a mostrar dificultades para leer.

Se suele definir como el retraso en dos o más años en la lectura o un rendimiento lector muy por debajo del resto de niños de su edad. Es un trastorno del aprendizaje, no un trastorno del lenguaje. A veces existe asociación con otros procesos, como retraso en el habla (que sí es un trastorno del lenguaje) o déficits leves de atención o de memoria. Es muy frecuente en los niños que tienen problemas de aprendizaje y lo característico es que al leer en voz alta al niño le cuesta mucho pronunciar las palabras que está leyendo, aunque las conozca y las entienda. El verdadero problema del niño es que no logra descodificar adecuadamente las palabras que lee.

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Cuerpos extraños en el esófago, en niños.

Un cuerpo extraño es cualquier objeto que pueda ser introducido en el cuerpo. En la edad infantil es muy frecuente el que los niños pequeños se lleven cualquier objeto a la boca, bien para explorarlo (en la etapa de lactante) bien porque forme parte del juego (niños en edad preescolar y escolar). A veces este objeto es ingerido y pasa a vía digestiva, pudiendo quedar encajado en el esófago.

Puede verse a cualquier edad (no es raro en adolescentes en relación con apuestas o el deseo de impresionar), aunque lo más frecuente es verlo en niños de entre 6 meses y 3 años, con casi cualquier objeto imaginable, aunque lo más frecuente son las monedas y alimentos no digeribles, como trozos de hueso.

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Alergia a insectos (abejas, avispas, hormigas), en niños.

La alergia (o alergias) a los insectos se pueden producir por dos mecanismos: uno de ellos son las picaduras o incluso las mordeduras, de forma que al introducir sustancias propias del insecto en el organismo del niño se desencadena un episodio de alergia, que puede ser desde leve hasta grave en sus formas más severas. El otro mecanismo consiste en que el niño inhale sustancias del insecto, de forma que se pueden generar cuadros alérgicos como las rinitis alérgicas o incluso el asma. En este post se abordan sobre todo las reacciones producidas por picaduras o mordeduras.

En la mayoría de los casos la reacción que se produce se circunscribe al ámbito local, de forma que lo que se produce es una reacción que permanece localizada en el sitio de la picadura o mordedura. Esta reacción no suele estar mediada por la IgE, sustancia que produce el organismo del niño y que predispone a respuestas defensivas.

El problema reside en los casos en los que el niño genera una respuesta alérgica generalizada a alguna sustancia que haya podido inocular el insecto. Estas respuestas sí están relacionadas con la IgE y son relativamente frecuentes con el veneno que inoculan determinadas familias de insectos, como pueden ser los de las abejas, las avispas y las hormigas. Son muy raras en los mosquitos.

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Varicela en niños.

La varicela es una enfermedad infecciosa que da un cuadro muy característico en el que lo que predomina es la llamativa erupción cutánea que se genera y en la que predomina la presencia de vesículas.

Está producida por el Virus Varicela-Zoster (VVZ) y es muy frecuente y contagiosa, aunque rara de ver antes de los seis meses de vida ya que los niños menores de esta edad suelen tener anticuerpos protectores procedentes de la madre. Es más frecuente en invierno y en primavera.

Se contagia a través de secreciones y de las lesiones que produce en la piel (las famosas vesículas). Un niño es contagioso desde un par de días antes de tener lesiones en la piel hasta que todas ellas estén en fase de costra (secas).

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Electrocuciones (quemaduras eléctricas) en niños.

Las quemaduras eléctricas (o electrocuciones) son quemaduras que se producen en relación con una fuente eléctrica. Cuando suceden se suele hablar de niños electrocutados, o a los que «les ha dado la corriente».

Se producen cuando un niño entra en contacto con una fuente eléctrica y esta le produce una lesión. Existen tres tipos fundamentales cuyas lesiones y consecuencias son muy diferentes: las que se producen por tocar un cable de uso común, normalmente en el domicilio (las más frecuentes con mucha diferencia), las que se producen por tocar un cable de alta tensión y las producidas por rayos. Estas dos últimas son muy raras pero mucho más graves que las primeras.

En todos los casos el niño debe ser evaluado en un servicio de urgencias, pero en los dos últimos se debe activar el servicio de emergencias ya que las consecuencias pueden ser muy graves.

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Quemaduras en niños.

Las quemaduras, en esencia, son lesiones producidas por una fuente de calor. Las quemaduras se pueden producir por diversos motivos que eleven la temperatura de la piel: fuego, rayos solares, agentes químicos ó la electricidad.

En general lo más frecuente es que se produzcan por exposición al sol o accidentalmente al fuego, mientras que en los niños en edad preescolar lo más frecuente es que les caiga agua hirviendo en la cocina, mientras están jugando en ella o están al lado de los padres mientras estos manipulan utensilios con agua hirviendo. En los niños mayores, generalmente suelen producirse por actitudes imprudentes, como jugar con fuego, mecheros o incluso tocar objetos o motores calientes, como el de vehículos.

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