Archivo de la categoría: Lactantes

Pie plano (también, laxo o contracto) en niños.

El pie plano, laxo o contracto es una afectación en el pie del niño en la que el arco plantar pierde su forma habitual de bóveda al apoyar. Es lo contrario de lo que ocurre en el pie cavo.

No se conoce el motivo exacto de por qué se produce esta pérdida de la forma del arco plantar del pie. Se piensa que es por la presencia de unos tendones algo débiles (laxos). A veces se debe a deformidades de estructuras de la zona como los huesos o los propios músculos. Es importante recordar que el pie plano es normal al nacimiento y durante los primeros años de vida, ya que el arco plantar se va formando entre los 4 y los 9 años, aproximadamente.

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Pie cavo en niños.

El pie cavo es una afectación en el pie del niño en la que el arco plantar tiene aumentada su forma de bóveda, al apoyar. Es lo contrario de lo que ocurre en el pie plano. Hay casos genéticos en los que es habitual ver asociación familiar. En otros casos se produce por afectación neuromuscular, con un exceso de tono nervioso o fuerza muscular en los músculos de la planta del pie.

El principal síntoma es que la planta del pie tiene su habitual forma de arco pero exagerada, lo cual es evidente sobre todo al apoyar. El problema es que esto puede generar dolor al apoyar, por exceso de contracción muscular.

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Verrugas y condilomas en niños.

Las verrugas y los condilomas son pequeños tumores benignos producidos en la piel. Suelen estar producidos como consecuencia de una infección por el virus del papiloma humano (VPH ó papilomavirus), que induce a un pequeño crecimiento de las células de la piel.

Se ven más en zonas más expuestas a roces o traumatismos, como la cara o las manos. Cuando estas verrugas se localizan en mucosas en vez de en la piel, se suelen denominar condilomas.

Normalmente el virus se adquiere por contacto con otras personas que lo tengan y aparece con más frecuencia en las zonas expuestas a calor o a sudor.

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Telarquia (desarrollo de mamas) prematura en niñas.

La telarquia (o desarrollo de mamas) prematura consiste en un desarrollo excesivo de las mamas de forma precoz. Es relativamente frecuente en los recién nacidos, de forma transitoria.

Es un proceso relativamente fácil de ver en niñas menores de tres años y parece se debe a un exceso de sensibilidad del tejido mamario a mínimos niveles de estrógenos.

A veces se observa porque la niña entra en contacto con productos o cremas que contienen estrógenos, que pueden estar usando ella o la madre. A veces estos productos son incluso alimentos. En los recién nacidos se puede ver de forma leve y transitoria por paso de estrógenos de la madre. En estos casos desaparece rápidamente, aunque en general en todos ellos se suele hacer un seguimiento para constatar la correcta evolución. Es obligado que no existan otros síntomas de desarrollo, como presencia de vello en pubis o sangrado vaginal, por ejemplo, para hablar de una telarquia prematura simple.

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Obesidad y sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso son dos términos diferentes que  se suelen utilizar por parte de la población de forma indistinta en relación al problema que surge cuando hay un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto de estas, generando un acúmulo de grasa en el organismo.

Esto produce complicaciones tanto a corto plazo (exceso de peso, dificultad para la realización de ejercicio, asma) como a largo plazo (problemas cardiovasculares, exceso de colesterol y en general acortamiento de la esperanza de vida). En algunos países desarrollados la obesidad infantil se está convirtiendo en un serio problema y por eso es fundamental actuar desde edades muy tempranas, ya que el mayor problema de un niño obeso es que de adulto lo seguirá siendo en un 85% de los casos. La obesidad en los padres es uno de los factores que más se suele relacionar en los niños con sobrepeso.

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Fiebre

La fiebre consiste en un aumento de temperatura corporal y es uno de los motivos más frecuentes de consulta ya que es un proceso muy habitual sobre todo en los primeros años de vida del niño.

La temperatura se regula en una zona del cerebro, que responde a los cambios de temperatura que se producen en la sangre y en receptores de temperatura de la piel. El organismo responde de múltiples formas a los cambios de temperatura (sudor, redistribución de sangre y líquidos, etc.).

El aumento de temperatura suele estar originado por la presencia en la sangre de unas sustancias denominadas «pirógenos», que en general proceden de los virus, bacterias o toxinas de estos que puedan circular por la sangre del niño. La temperatura del organismo varía a lo largo del día, de forma que a primera hora es cuando se tienen las temperaturas más bajas, mientras que a última hora de la tarde la temperatura media suele estar un grado más alta que por la mañana.

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Invaginación intestinal

La invaginación intestinal ocurre cuando una parte del intestino del niño se introduce dentro del tramo de intestino que tiene al lado. Es una especie de pliegue del tubo intestinal sobre sí mismo y es la urgencia abdominal más frecuente en los niños menores de dos años, edad en la que se ven la mayoría de los casos.

El mayor problema de este cuadro es que puede llevar a un infarto del intestino, proceso muy grave ya que puede conducir a una perforación con peritonitis, ambos cuadros muy severos. La edad en la que es más frecuente verla es entre los 6 y los 12 meses. En la mayor parte de los casos no se sabe por qué se produce. Se cree que puede influir la infección por determinados virus pero no está clara la relación. En un bajo porcentaje de los niños existe una causa clara como por ejemplo un divertículo de Meckel ó un pólipo intestinal, pero no suele ser lo habitual.

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Fimosis

La fimosis consiste en un estrechamiento en la parte final del prepucio (el prepucio es la piel que rodea el glande, la parte final del pene del niño), de forma que no es posible retraer éste ya que su orificio final es muy pequeño. Es muy frecuente en la edad infantil, más en niños más pequeños, de forma que está presente de forma natural en casi todos los recién nacidos. Con la edad su incidencia va disminuyendo, de forma que es muy poco frecuente a partir de los 3 años.

La mayoría de los casos son considerados fisiológicos, es decir, normales, y desaparecen antes de los 5 años. Hay casos en los que esta fimosis fisiológica persiste más allá de los 5 años o bien casos en los que se producen fimosis como consecuencia de infecciones o retracciones prepuciales forzadas, que producen inflamación, adherencias y posteriormente fimosis por estrechamiento de la parte final del prepucio.

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Desarrollo del niño de 2 a 6 meses.

El periodo de 2 a 6 meses es una etapa fundamental y de importantes cambios en el desarrollo psicomotor del niño.

Poco antes de los dos meses de vida se produce uno de los momentos más agradables para el niño y los padres, el comienzo de la sonrisa social.

Además ya hay una mayor interacción caracterizada sobre todo por un mayor contacto ocular con el niño. Este contacto se continúa con un mayor control del niño sobre su relación con el entorno, que aumenta de forma llamativa con el lógico y consiguiente disfrute de los padres, que participan en todo momento de esa mayor interacción. Pero no son los únicos cambios que se producen. En este post se detallan el resto de hitos o capacidades que el niño va adquiriendo en esta importante etapa.

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Angiomas planos (manchas rojas en la piel) en niños.

Los angiomas planos (ó superficiales) son pequeñas manchas en la piel como las conocidas como «picotazo de la cigüeña» (cuando se localizan en la nuca) ó el «beso del ángel» (en el rostro). Son pequeñas manchas de color rojo claro, muy frecuentes al nacimiento. Son muy frecuentes, y en realidad son tumores benignos producidos como consecuencia de un crecimiento anómalo de determinadas células que componen los vasos sanguíneos.

Los angiomas no suelen sobresalir por encima de la piel. Pueden ser más superficiales (de color rojo más claro) o más profundos (de color más azulado). Son más frecuentes que los hemangiomas, son pequeñas manchas de color rojo claro y pueden verse en el momento del nacimiento del bebé o bien en los primeros meses de vida.

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