Archivo de la categoría: Alimentación

Bulimia nerviosa en la infancia

La bulimia nerviosa es un cuadro psicológico alimentario muy frecuente en la adolescencia y sobre todo en los países desarrollados. Es unas diez veces más frecuente que la anorexia nerviosa y tiene muchos aspectos en común con ella. Al igual que ocurre en la anorexia es más frecuente en mujeres adolescentes pero en este caso no es raro encontrarla en varones. Normalmente suele haber problemas de imagen o de identidad.

El adolescente con bulimia suele ser criticado por su peso incluso a veces en el seno de su propia familia. No es raro ver antecedentes de familiares con bulimia en las familias de los niños que la presentan. Hay dos formas: La impulsiva hace que el niño tenga los atracones como respuesta a un factor de estrés. La relacionada con las dietas genera los atracones que los adolescentes se dan para resarcirse de una dieta. El atracón genera un sentimiento de culpa y esto hace que de nuevo hagan dieta.

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Colesterol elevado en niños. Hipercolesterolemia. Hiperlipidemia en la infancia.

Las hiperlipidemias en general (aumento de los niveles de los denominados lípidos —o grasas— en sangre) son un grupo de procesos en los que aumenta la presencia en sangre de colesterol, lipoproteínas y triglicéridos, sustancias todas ellas relacionadas con la ingesta y el metabolismo de las grasas. La hipercolesterolemia en sí es el aumento de las cifras de colesterol en sangre, que se miden y valoran siempre en función de la edad del niño.

Las hiperlipidemias en general y la hipercolesterolemia en particular pueden producirse a consecuencia de enfermedades hereditarias como la hipercolesterolemia familiar. Otra de las causas más frecuentes son la obesidad y exceso de ingesta en general, ya que produce una acumulación de grasas en el organismo. El exceso de grasas y de colesterol en sangre también puede producirse por enfermedades en las que se afecta su metabolismo como ciertos procesos renales, enfermedades hormonales ó la anorexia. También pueden verse por el consumo de fármacos que alteran el metabolismo de las grasas como por ejemplo los anticonceptivos o los corticoides.

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Anemia por falta de hierro (ferropénica) en niños.

Una anemia consiste en un descenso de una sustancia en la sangre llamada hemoglobina. Esta sustancia permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, donde lo entrega para que pueda utilizarse.

La causa más frecuente de anemia en la edad infantil se debe a una falta de hierro, caso que recibe el nombre de anemia ferropénica o ferropenia. La anemia por déficit de hierro es la anemia más frecuente en general en la edad infantil. Se puede ver a cualquier edad aunque es más frecuente a partir de los 3-4 meses de vida en adelante, especialmente si se hacen dietas muy poco variadas en edad preescolar o escolar.

Puede tener muchas causas, pero las más frecuentes suelen estar relacionados con un déficit en su ingesta (sobre todo en lactantes, preescolares y escolares) y un mayor gasto debido al crecimiento y a la aparición de las menstruaciones en las niñas (adolescencia). En los adolescentes también es posible que exista un déficit en la ingesta ya que a esa edad suelen comer peor por rebeldía. A veces puede haber pérdidas aumentadas por diversos motivos, como sangrados ocultos, menstruación excesiva en las adolescentes u otros motivos.

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Inflamación de las encías (gingivitis) en niños.

La gingivitis es una inflamación de las encías, es decir, la mucosa gingival, que es el tejido que rodea los dientes. Afecta a un porcentaje muy importante de la población infantil aunque la mayoría de los casos son leves. Su mayor riesgo es que progrese a una periodontitis, enfermedad mucho más severa.

En general se produce por una inadecuada higiene oral que permite que se acumule placa bacteriana en la unión entre el diente y esta mucosa, lo que termina produciendo la inflamación de la mucosa. Otras causas que pueden producirla son las caries, los aparatos de ortodoncia, las maloclusiones dentales y déficit de determinadas vitaminas, como la C.

Los grupos de mayor riesgo son los niños pequeños, en los que es más difícil que hagan una adecuada higiene, y los adolescentes, que suelen descuidarla mucho. A veces durante la pubertad se producen variaciones en las hormonas que favorecen el desarrollo de placa bacteriana en las encías.

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Alimentación en la edad preescolar (entre 1 y 3 años).

打印La alimentación en la edad preescolar es la que se desarrolla entre los 1 y los 3 años de edad, y que se diferencia bastante de la alimentación del periodo entre los 4 y los 12 meses de vida.

En esta etapa el crecimiento ya no es tan rápido como durante los primeros 12 meses de vida, por lo que los requerimientos nutricionales del niño disminuyen de forma considerable y parece que comen bastante menos, aunque siguen siendo más elevados en proporción que en épocas posteriores.

En esta edad es normal que los niños se vuelvan más selectivos con lo que comen, de forma que son algo caprichosos y tienden a escoger dietas muy poco variadas, en las que predominan los alimentos que les resultan más agradables y rechazando algunos grupos de alimentos. Si estas dietas son llevadas al extremo puede que incluso el niño adquiera algún déficit nutricional. Por eso es importante no ceder ante sus exigencias y jugar con ellos para conseguir que coman de todo. Para ello pueden ser de ayuda algunos consejos que se ofrecen en el tema del rechazo del alimento.

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Malposición de los dientes (maloclusión dentaria) en niños.

La maloclusión dentaria (o malposición de los dientes) consiste en una desviación de la correcta oclusión (o cierre) dental. Una de las funciones más importantes de la boca es la masticación, para la cual es muy importante que exista un adecuado contacto entre las arcadas dentarias superior e inferior.

Para lograr la función de masticación es muy importante que los dientes estén correctamente alineados. En los casos en los que el contacto entre las arcadas dentarias no es el adecuado se producen los denominados cuadros de maloclusión. En determinados casos esta maloclusión necesita tratamiento. Esto generalmente se hace cuando se afecta la función masticatoria o cuando existe una importante afectación estética.

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Obesidad y sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso son dos términos diferentes que  se suelen utilizar por parte de la población de forma indistinta en relación al problema que surge cuando hay un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto de estas, generando un acúmulo de grasa en el organismo.

Esto produce complicaciones tanto a corto plazo (exceso de peso, dificultad para la realización de ejercicio, asma) como a largo plazo (problemas cardiovasculares, exceso de colesterol y en general acortamiento de la esperanza de vida). En algunos países desarrollados la obesidad infantil se está convirtiendo en un serio problema y por eso es fundamental actuar desde edades muy tempranas, ya que el mayor problema de un niño obeso es que de adulto lo seguirá siendo en un 85% de los casos. La obesidad en los padres es uno de los factores que más se suele relacionar en los niños con sobrepeso.

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Bocanadas y reflujo gastroesofágico en lactantes y niños.

El reflujo gastroesofágico (RGE) consiste en un cuadro en el que el niño presenta regurgitación (ó paso) del contenido del estómago hacia el esófago sin que él haga ningún tipo de esfuerzo consciente.

Es bastante frecuente en lactantes y de hecho puede ocurrir de forma normal a cualquier edad, cuando se produce el denominado reflujo fisiológico —también llamado, de forma común, bocanadas— que en la mayoría de los casos desaparece sobre el año de vida y que constituye el problema esofágico más frecuente en la edad infantil.

Sin embargo hay unas formas de este cuadro que no se consideran como normales, es el denominado reflujo patológico, en el que se producen un número de episodios elevado y aparición de complicaciones al propio cuadro de reflujo, como alteraciones del esófago, problemas respiratorios o mala ganancia de peso y talla del niño.

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Dolor de barriga (dolor abdominal) agudo en niños.

El dolor de barriga de inicio brusco, denominado médicamente dolor abdominal agudo, es un dolor que el niño localiza en la región del abdomen y que podrá explicar con mayor o menor detalle en función de su edad. Es un motivo muy frecuente de consulta y puede ser una auténtica preocupación para los padres en determinados casos.

En la mayoría de los casos las causas de dolor abdominal en pediatría no son graves pero existen casos en los que el niño puede requerir un tratamiento, a veces de forma urgente. El mayor problema para realizar un diagnóstico adecuado de un dolor abdominal en pediatría reside en que cada niño lo percibe y describe de una forma diferente, que además varía con la edad.

Hay dos tipos fundamentales que se separan por la cronología del dolor: los denominados agudos, episodios intensos que llevan una evolución de horas; y los denominados crónicos, que son los que evolucionan a más largo plazo, normalmente en forma de episodios intermitentes que se repiten en el tiempo.

El dolor abdominal agudo es el que se inicia de forma más o menos brusca e intensa y en el momento de ser evaluado por el pediatra lleva horas de evolución. Afortunadamente la inmensa mayoría tienen un origen banal, aunque se estima que un 1-2% de todos los dolores abdominales pueden acabar necesitando cirugía.

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Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en lactantes.

La intolerancia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción adversa del organismo del niño frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque en este caso no es una alergia, como sí ocurre en el cuadro de alergia a las proteínas de la leche de vaca. Los cuadros de intolerancia son relativamente frecuentes y en general tienen buen pronóstico y evolución.

Por qué se produce intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
No se conoce realmente por qué se produce este cuadro de reacción frente a las proteínas de la leche de vaca, aunque parece que el mecanismo no es el de una alergia. Parece ser que el intestino del lactante podría estar inmaduro (poco desarrollado), lo cual permitiría el paso de proteínas grandes de leche de vaca mal digeridas. Estas proteínas, al entrar en contacto con el sistema inmunológico del niño, generarían una respuesta defensiva.

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