El síndrome de Reye es un cuadro que es importante conocer porque no solo puede ser potencialmente grave. También porque posee una serie de características bastante típicas que hacen que potencialmente, se pueda evitar su aparición, al menos en gran medida. Debido a esto, hoy en día es menos frecuente, aunque puede verse, de forma puntual, y especialmente en niños de entre cuatro y doce años.
El síndrome de Reye en sí aúna la presencia de daño cerebral y hepático, algo que puede ser bastante severo. Suele aparecer habitualmente tras una infección viral, en muchos casos generada por virus de la varicela, especialmente si el niño toma o ha tomado ácido acetilsalicílico (y eso explica que este medicamento se use de forma excepcional, en pediatría). El cuadro se produce por un fallo hepático generalizado, con afectación cerebral.

El Síndrome de Fanconi consiste en una enfermedad renal, poco habitual en niños, pero que puede presentar un cuadro moderado a grave, y en el que predominan los síntomas de raquitismo. Es una enfermedad rara, lo cual hace que, cuando se presenta, sea complicado sospecharla.
El Síndrome de piernas inquietas consiste en un cuadro en el que el niño nota una sensación de hormigueo en las piernas, por la noche, y que solo calma si las mueve.
La rumiación consiste en la regurgitación repetida del alimento, es decir, que el alimento vuelve a la boca después de haber sido ingerido por parte del niño, sin que este tenga problemas digestivos de ningún tipo que puedan estar ocasionándola. Es un cuadro diferente de las
¿Se puede garantizar la seguridad de un bebé? ¿Es posible protegerle de todo? ¿Cómo hay que preparar el domicilio? ¿Qué lugares o momentos son los más peligrosos? Todas y muchas más preguntas suelen surgir no ya solo durante el embarazo, sino incluso cuando el niño ya ha nacido y los padres se preparan para afrontar una nueva etapa en la que, por primera vez, son responsables de una persona completamente indefensa. Y es que uno de los temas que más preocupan a los padres es cómo adecuar la seguridad del entorno del recién nacido o del niño en sus primeros meses de vida. Es fácil intuir que es imposible garantizar esta seguridad al cien por cien, pero sí existen una serie de aspectos importantes que deberían ser tenidos en cuenta en cualquier domicilio donde resida un recién nacido.

