Archivo de la categoría: Síntomas graves

Infecciones graves (sepsis) en niños.

Las infecciones graves, también llamadas sepsis, son de las enfermedades más temidas de la edad infantil. Una infección grave se caracteriza por su rápida progresión y por las graves consecuencias que puede tener sobre el niño aun diagnosticándola y tratándola a tiempo. Como otras muchas patologías el resultado dependerá de la edad del niño, el germen productor y los síntomas con los que se inicie el cuadro.

Este cuadro se caracteriza por la presencia de un germen en sangre y por una respuesta inadecuada del organismo del niño, que puede presentar una temperatura alta (>38ºC) pero también baja (<36ºC), una frecuencia cardíaca y respiratoria aceleradas e importantes alteraciones de la analítica sanguínea, ya que en primeras fases puede haber una elevada respuesta del sistema inumne (defensivo) pero luego este se puede venir abajo, generando así un enorme riesgo para el niño.

En las primeras fases de gravedad lo que ocurre es que empiezan a fallar órganos. En su grado más extremo falla la circulación y es lo que se denomina «Shock séptico», un cuadro muy grave ya que el niño no es capaz de mantener unas tensiones arteriales adecuadas. Todo esto es lo que se pretende evitar cuando se tratan las infecciones con antibióticos o se dan consejos sobre los signos de alerta en recién nacidos y lactantes.

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Prepucio retraído (parafimosis) en niños.

El prepucio es la piel que rodea el glande, que es la parte final del pene del niño. La fimosis es un estrechamiento en la parte final del prepucio, de forma que no es posible retraer este ya que su orificio final es muy pequeño. A veces se intenta la retracción manual suave y diaria del prepucio para prevenir la fimosis. La Parafimosis (o prepucio retraído) es un cuadro que se produce por un exceso de retracción del prepucio, que luego no puede ser llevado de nuevo a su sitio por la inflamación que se produce como consecuencia de esa retracción.

La parafimosis se produce por la realización de una maniobra inadecuada de retracción del prepucio del niño. Al retraerlo en exceso se puede provocar un intenso dolor e inflamación. Esta inflamación hace que el prepucio se inflame y se edematice (es decir, que se rellene de líquido), de manera que no se puede volver a colocar en su sitio. El mayor riesgo es que puede comprometer la circulación sanguínea, y esto es un cuadro potencialmente serio.

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Hipertensión arterial en la infancia.

Contrariamente a lo que muchas personas piensan, existen cuadros de hipertensión arterial en la infancia. Aunque afortunadamente son poco frecuentes y en general asociados a otras patologías (algunas tan frecuentes como la obesidad) es importante tener en cuenta que este es un proceso que puede presentarse en determinados niños.

La hipertensión arterial (o HTA) es el aumento de las cifras de tensión arterial (TA) por encima de los valores considerados como normales para la edad y el sexo del niño. Es un problema más frecuente de lo que se creía y que puede condicionar la vida futura del niño en los casos en los que no se actúe y estas cifras de tensión arterial elevadas permanezcan así durante años.

Para poder hablar de HTA es necesario haber constatado una elevacion de esta en el menos tres tomas distintas de tensión arterial en buenas condiciones (generalmente tomadas por profesionales sanitarios y tras permanecer el niño unos minutos en reposo, previo a la toma de tensión).

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Depresión en la infancia y adolescencia.

La depresión es un cuadro muy poco frecuente en la infancia temprana pero que sí puede alcanzar incidencias relativamente altas conforme se avanza en edad, especialmente en la adolescente. La variabilidad de síntomas es enorme aunque los más llamativos suelen ser la tristeza y la irritabilidad y la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como puede ser ir al colegio o incluso jugar con los amigos.

A veces lo que se producen son síntomas no tan evidentes pero sí muy característicos como cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o el cansancio generalizado para casi cualquier actividad. A medida que los niños son mayores los síntomas pueden ser más marcados y parecidos a los del adulto. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o incluso suicidio, que normalmente suelen poner en sobreaviso a los padres de que se está produciendo este cuadro.

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Petequias en niños con fiebre.

Las petequias son pequeños puntos de color violáceo que aparecen en la piel del niño. Realmente son microhemorragias que pueden aparecer por traumatismos, presión sobre la piel, infecciones virales o bien en el contexto de infecciones bacterianas graves. Por eso siempre se consideran un posible factor de riesgo cuando se asocian petequias y fiebre en niños de cualquier edad.

El problema de la presencia de petequias en un cuadro febril a cualquier edad es que pueden indicar gravedad. Esto es aún más cierto en los casos en los que el niño presenta mal color, tono muscular o sensación de enfermo, y es el motivo por el que se suele indicar que ante un cuadro de fiebre y petequias el niño siempre sea valorado en un servicio de urgencias.

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Alergia a insectos (abejas, avispas, hormigas), en niños.

La alergia (o alergias) a los insectos se pueden producir por dos mecanismos: uno de ellos son las picaduras o incluso las mordeduras, de forma que al introducir sustancias propias del insecto en el organismo del niño se desencadena un episodio de alergia, que puede ser desde leve hasta grave en sus formas más severas. El otro mecanismo consiste en que el niño inhale sustancias del insecto, de forma que se pueden generar cuadros alérgicos como las rinitis alérgicas o incluso el asma. En este post se abordan sobre todo las reacciones producidas por picaduras o mordeduras.

En la mayoría de los casos la reacción que se produce se circunscribe al ámbito local, de forma que lo que se produce es una reacción que permanece localizada en el sitio de la picadura o mordedura. Esta reacción no suele estar mediada por la IgE, sustancia que produce el organismo del niño y que predispone a respuestas defensivas.

El problema reside en los casos en los que el niño genera una respuesta alérgica generalizada a alguna sustancia que haya podido inocular el insecto. Estas respuestas sí están relacionadas con la IgE y son relativamente frecuentes con el veneno que inoculan determinadas familias de insectos, como pueden ser los de las abejas, las avispas y las hormigas. Son muy raras en los mosquitos.

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Electrocuciones (quemaduras eléctricas) en niños.

Las quemaduras eléctricas (o electrocuciones) son quemaduras que se producen en relación con una fuente eléctrica. Cuando suceden se suele hablar de niños electrocutados, o a los que «les ha dado la corriente».

Se producen cuando un niño entra en contacto con una fuente eléctrica y esta le produce una lesión. Existen tres tipos fundamentales cuyas lesiones y consecuencias son muy diferentes: las que se producen por tocar un cable de uso común, normalmente en el domicilio (las más frecuentes con mucha diferencia), las que se producen por tocar un cable de alta tensión y las producidas por rayos. Estas dos últimas son muy raras pero mucho más graves que las primeras.

En todos los casos el niño debe ser evaluado en un servicio de urgencias, pero en los dos últimos se debe activar el servicio de emergencias ya que las consecuencias pueden ser muy graves.

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Quemaduras en niños.

Las quemaduras, en esencia, son lesiones producidas por una fuente de calor. Las quemaduras se pueden producir por diversos motivos que eleven la temperatura de la piel: fuego, rayos solares, agentes químicos ó la electricidad.

En general lo más frecuente es que se produzcan por exposición al sol o accidentalmente al fuego, mientras que en los niños en edad preescolar lo más frecuente es que les caiga agua hirviendo en la cocina, mientras están jugando en ella o están al lado de los padres mientras estos manipulan utensilios con agua hirviendo. En los niños mayores, generalmente suelen producirse por actitudes imprudentes, como jugar con fuego, mecheros o incluso tocar objetos o motores calientes, como el de vehículos.

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Comportamiento agresivo (trastorno de conducta tipico) en niños y adolescentes.

Los niños con trastorno de conducta típico suelen tener comportamientos agresivos y se enfrentan a los comportamientos y normas sociales establecidos como normales. Suelen enfrentarse con facilidad a la autoridad (padres, educadores, responsables, etc.).

En general son conductas que se enfrentan a las normas sociales de lo “bien visto”. Se meten fácilmente en discusiones y peleas o problemas de todo tipo. Tienden a robar o realizar actos vandálicos. Para considerar que el niño tiene un trastorno de conducta típico debe mostrar este comportamiento al menos durante seis meses.

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