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Acerca de Bruno Nievas

Mi nombre es Bruno Nievas. Pediatra desde hace quince años, he trabajado en hospital (planta, UCIP, consultas), en atención primaria, en centros públicos y en privados, y he desempeñado un cargo de dirección médica durante tres años. Como escritor, tengo tres novelas publicadas por Ediciones B, la última de ellas titulada «Lo que el hielo atrapa». Entre mis aficiones se encuentran la divulgación pediátrica y la escritura, así como los ordenadores, la tecnología y los medios de comunicación.

Aumento del bazo (esplenomegalia) en niños.

La esplenomegalia es el aumento de tamaño del bazo, un órgano relacionado con el sistema inmunológico y que se localiza en la parte izquierda del abdomen, junto al estómago, y que habitualmente no debe ser palpable, aunque a veces puede serlo sin que ello traduzca ningún tipo de problema o patología. Es más fácil palparlo cuanto más pequeño es el niño, de forma que se puede palpar hasta en un tercio de los recién nacidos, sin que suponga ningún problema.

Hay muchas causas que pueden producir un aumento de tamaño del bazo. Las más frecuentes son las infecciosas, sobre todo virus. Menos frecuentes son las anemias, como las beta talasemias. También se puede afectar si hay problemas en el hígado, enfermedades metabólicas o de otros tipos, como las autoinmunes. Mucho menos frecuente es la presencia de tumores.

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Niños que se quedan «privados» (o espasmos del sollozo).

Los espasmos del sollozo, conocidos de forma coloquial como «que el niño se queda privado», son episodios en los que un niño de corta edad se queda sin respiración durante unos instantes. Suelen verse entre los seis meses y los dos años de edad, aunque pueden suceder hasta los cuatro o los cinco años, eso sí, de forma cada vez más rara, pues a partir de esa edad deberían ser excepcionales. Parece que su origen reside en una falta de maduración del sistema nervioso, de forma que durante el llanto el niño hace una espiración forzada y deja de respirar durante unos instantes. Suele haber antecedentes familiares de estos cuadros de espasmos del sollozo.

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Niños que se hacen caca sin querer (encopresis).

EncopresisLa encopresis consiste en la ausencia de control de esfínter rectal, es decir, en la emisión involuntaria de heces, de forma que un niño mayor de cuatro años realiza la defecación pero sin controlar su emisión. Suele estar producida por cuadros de estreñimiento, ya que cuando no hay espacio para retener más heces en el tramo final del intestino, el niño hace deposición por «rebosamiento». El problema reside en que si estos niños tienden a retener las heces, el organismo se hace menos sensible al estímulo de su llenado (que es lo que genera las ganas de defecar) y se perpetúa el círculo vicioso.

A veces lo que sucede es que el niño retiene las heces de forma voluntaria porque tiene una fisura que le genera dolor o porque no quiere hacer deposición fuera de casa, como sucede por ejemplo cuando comienzan a ir al colegio, porque les da vergüenza pedirlo. Otras causas como determinados procesos neurológicos (enfermedad de Hirschsprung) o endocrinos (hipotiroidismo, diabetes) son mucho menos frecuentes.

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Diabetes en niños.

La diabetes insulín-dependiente es una enfermedad en la que se produce una falta de la hormona insulina, lo que produce un cuadro complejo y severo que se caracteriza por el aumento de las cifras de glucosa en sangre, por incapacidad para usarla, que requiere tratamiento y control médico de por vida. En el caso de un buen tratamiento y seguimiento el niño puede realizar una vida prácticamente normal. La mayoría de los casos en la edad infantil suelen aparecer entre los siete y los doce años, y aunque es raro en lactantes, se puede ver casi a cualquier edad.

No está del todo claro su origen. Parece que existen una serie de factores genéticos que predisponen a padecerla y cuando el niño entra en contacto con un hipotético desencadenante, como posibles infecciones virales, se produce una destrucción de las células del páncreas que segregan la insulina.

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Depresión en niños.

La depresión es un cuadro poco frecuente en la infancia temprana pero puede darse con más facilidad en la adolescencia. Aunque todo el mundo asocia la depresión con tristeza, en realidad son muchos los síntomas que pueden verse, por lo que en muchas ocasiones no es fácil ni siquiera sospecharla. Los síntomas comunes suelen ser la tristeza, la irritabilidad o la pérdida de interés en las actividades habituales del niño, como ir al colegio o jugar con los amigos.

Sin embargo, a veces no son tan evidentes y en niños más pequeños consisten en cambios en el peso por aumento o pérdida del apetito, insomnio o exceso de sueño o cansancio generalizado. En los adolescentes con depresión no es raro ver ideaciones de muerte o de suicidio, sin que ello signifique que vayan a realizarlo.

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Anemia por sangrado en niños.

Una anemia consiste en un descenso de una sustancia en la sangre llamada hemoglobina, que permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, donde lo entrega para que pueda utilizarse.

La causa más frecuente de anemia en la edad infantil se debe a la falta de hierro. La segunda causa en frecuencia son las causadas por infecciones y en tercer lugar se sitúan las generadas por procesos crónicos, enfermedades que al prolongarse en el tiempo terminan generando un cuadro de anemia en el niño que las padece.

En las anemias por sangrado, el origen del cuadro consiste en un sangrado que a veces es escaso pero prolongado en el tiempo y que no tiene por qué ser evidente a simple vista.

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Anemia del lactante (o anemia fisiológica de la lactancia)

La anemia del lactante, conocida en términos médicos como anemia fisiológica de la lactancia, consiste en un descenso de las cifras de hemoglobina, la sustancia que permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, durante los primeros meses de vida.

Este descenso de hemoglobina es lo que define a las anemias, de las que existen otros tipos como la generada por falta de hierro o las relacionadas con procesos crónicos. Sin embargo, la anemia del lactante forma parte de la adaptación de la sangre a la vida fuera del útero, y hay quien considera que no es una anemia sino una transición normal en la sangre del lactante.

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Anemia por procesos crónicos en niños.

Una anemia consiste en un descenso de una sustancia que existe en la sangre, llamada hemoglobina. Esta sustancia permite el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, donde lo entrega para que pueda utilizarse.

La causa más frecuente de anemia en la edad infantil se debe a una falta de hierro, y es la que se denomina ferropenia o anemia ferropénica. La segunda causa de anemia en niños son las infecciones, pues la hemoglobina puede descender cuando se producen. Y en tercer lugar, se sitúan los llamados procesos crónicos, que son enfermedades prolongadas en el tiempo que terminan generando un cuadro de anemia en el niño que las padece.

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Adrenarquia prematura o desarrollo precoz de vello púbico o axilar en niños.

La adrenarquia prematura consiste en el desarrollo caracteres sexuales secundarios, es decir, la aparición precoz de vello púbico o en las axilas, pero sin que existan otros signos de inicio de desarrollo puberal, como por ejemplo aumento de tamaño de los testículos en los niños o  crecimiento del pecho en las niñas. La adrenarquia es un cuadro que se ve con relativa frecuencia en consulta, en niños preadolescentes, y es más frecuente en niñas.

En realidad, no se conoce la verdadera causa de este proceso, aunque se piensa que se debe a un aumento de la presencia de determinadas hormonas que se originan en las glándulas suprarrenales, que se localizan encima de los riñones y cuya producción hormonal está relacionada, entre otras cosas, con el desarrollo de caracteres sexuales llamados «secundarios», como la aparición de vello.

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Rinitis infecciosa.

La rinitis infecciosa consiste en una inflamación de la mucosa nasal, es decir, del revestimiento interno de la nariz de los niños. Su origen, en vez de ser alérgico como en otros casos de rinitis típicas de primavera, suele residir en una infección. Los síntomas de la rinitis y la repercusión de estos en el niño dependerán del origen y del tipo de cuadro que se produzca, ya que existen dos tipos fundamentales, con diferentes evoluciones posibles.

Qué síntomas produce
La rinitis infecciosa produce unos síntomas muy típicos en los niños que la padecen, como son la congestión nasal, aumento de la secreción de mucosidad por la nariz, picores, estornudos e inflamación de las conjuntivas de ambos ojos. Estos síntomas son bastante similares a los de los catarros comunes o incluso a las rinitis de origen alérgico.

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